Empresarios platenses hablaron de un "pequeño" cambio en las frecuencias durante las vacaciones. Choferes dijeron que en algunos ramales pasan cada media hora. Críticas a los servicios comunes y cuestionamientos a los diferenciales.
Empleados que deben salir antes de sus hogares para no llegar tarde al trabajo, abuelos que se exponen a los rigores del clima y mujeres que se ven obligadas a gastar en taxi o remises para no someterse a la inseguridad de una esquina cualquiera. Escenas como éstas son moneda corriente desde que comenzaron a circular menos coches, producto del receso educativo, la feria judicial y la menor cantidad de pasajeros, que se traduce en menores ganancias para los transportistas.
Las empresas son parcialmente subsidiadas por el Estado, pero la variable de ajuste parece ser la calidad del servicio. Empresarios consultados por Hoy dijeron que “tal vez exista una pequeña variación en algunos ramales, pero las frecuencias no son las del verano”, cuando -como suele decirse- pasa un micro cada muerte de obispo.
¿Insignificante?
“Por ahí hay una pequeña reducción, pero es insignificante”, disparó un empresario que pidió que su identidad no fuera publicada. Pero los choferes dicen lo contrario: “Hasta el viernes pasábamos cada 15 o 20 minutos, ahora lo hacemos cada media hora”.
Las críticas de los usuarios apuntan tanto a las líneas del Sistema de Transporte Urbano (Norte, Sur, Este y Oeste, de recorrido municipal) como a las interurbanas (202, 307, entre otras) que tienen jurisdicción provincial.
Para el concejal Gastón Crespo (GEN), la Oeste es lisa y llanamente un desastre, especialmente durante los fines de semana y en horas de la noche.
Consultado sobre las condiciones del sistema en general, consideró que a las empresas lo único que les interesa es el rédito económico. “Si baja la cantidad de usuarios, modifican las frecuencias para sacar menos coches a la calle” y ahorrar combustible, horas extras y desgaste de las unidades en general. “Siempre van a buscar las ganancias, porque su fin es recaudativo”, acusó.
Hace algunos meses y en medio de las falencias, que en rigor de verdad son poco menos que históricas, el Municipio platense anunció el retorno de tres de las líneas que habían dejado de circular cuando el ex intendente Julio Alak puso en vigencia el sistema actual. Las que regresaron fueron la 508, la 518 y la 561.
Para algunos, se beneficiaron más los empresarios que la comunidad. Sin ir más lejos, el régimen en el que se desempeñan motivó las críticas del concejal José Ramón Arteaga, que las consideró “herramientas de un aumento encubierto”. Su razonamiento es el siguiente: “Pertenecen a los mismos empresarios, no brindan un servicio diferencial y encima son más caras”.
Veamos: tanto las líneas municipales como las intercomunales tienen dos secciones (de $ 1,10 y $ 1,90 respectivamente) las nuevas tienen su boleto a $ 2,40.
¿Y el servicio?
Al ser consultado por Hoy, Arteaga acusó que “lo único diferenciado es el precio, ya que tienen la misma frecuencia que el resto, no cuentan con unidades cero kilómetro, no tienen aire acondicionado y no poseen pisos bajos”.
Hace poco la concejala oficialista Valeria Amendolara hizo ver que se trataba de un servicio experimental, a lo que Arteaga acotó: “La prueba piloto vence el 12 de octubre y tendrá que evaluarla el Concejo Deliberante”. Otro de los críticos -y autor de un pedido de informes- es el concejal Sebastián Tangorra, que reclamó controles efectivos.
Las condiciones de las otras líneas tampoco son las mejores. Usuarios de la Este se han quejado recurrentemente por la falta de higiene. Y pasajeros de la Oeste dicen que volver un domingo de Olmos es una odisea.




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