Es por una disposición del Concejo Deliberante. Será obligatorio para las piletas que midan más de 50 metros
La normativa modifica la ordenanza 9.885, sancionada en 2004, cuando se estableció, a través del artículo 41, que sólo las piletas-escuela de más de 200 metros cuadrados de espejo de agua debían contar con guardavidas. A raíz de la nueva resolución legislativa sólo quedan exceptuadas de esa obligación las piscinas públicas de menos de 50 metros cuadrados y con una profundidad que no supere el 1,50 metro.
De acuerdo a lo planteado en el proyecto aprobado, los propietarios de aquellos natatorios que actualmente cumplan con el alcance de esta norma dispondrán de 6 meses para adecuarse.
Impulsada por el concejal oficialista Pedro Borgini, la medida cuenta con el beneplácito de los guardavidas, un sector que viene pujando desde el gremio que los agrupa -el SUGARA filial La Plata- para que se exija a la mayoría de los natatorios la presencia de vigilancia de la actividad en el agua.
En La Plata, según la estimación de SUGARA, hay alrededor de 25 piletas nucleadas en la Cámara de Natatorios que no cuentan con guardavidas, mientras que otras 20 que están fuera de la entidad tampoco reúnen esa condición y la mayoría son menores en tamaño a los 50 metros cuadrados. Para uno de los delegados del sindicato local, Aníbal González, el hecho de que no dispongan de esa medida de seguridad es “un enorme riesgo, sobre todo porque una gran parte trabaja con chicos”, resaltó el dirigente.
Según señaló González tras la sanción de la normativa, “es un gran avance haber pasado de un mínimo de 200 metros cuadrados a 50 metros cuadrados, porque entonces entra la mayoría de los natatorios y también muchas colonias de vacaciones que no son vigiladas”. En ese sentido, el guardavidas subrayó tanto la importancia de la medida como manera de resguardar la vida de la gente que asiste a piletas de natación como la significancia de la nueva legislación respecto a la apertura de fuentes de trabajo.
La actual cantidad de guardavidas que hay en la Ciudad, unos 35 según calculó González, no alcanzaría para cubrir la alta demanda laboral que se generará cuando ya esté en marcha la ordenanza. “Se va a abrir una fuente de trabajo importante porque no sólo se trata de las piletas que se habilitan en verano sino también las que funcionan todo el año, las climatizadas”, explicó

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