En una encendida arenga, el mandatario convocó a imitar a 317 Patricios Santiagueños
Y recordándolos, recalcó el gobernador que "eso debemos ser todos nosotros. Más de 800 mil santiagueños, valientes, guerreros, de todos los días, para pelear por nuestra autonomía provincial y la independencia de la Patria, y allí estaremos honrando con nuestro trabajo y capacidad de levantarnos todos los días, cada vez que sale el sol, pese a tantas vicisitudes, aislamientos, problemas y necesidades y sin embargo, lo hacemos con fe en Dios y en nuestras fuerzas".
Desde Quimilí, con humildad y hasta con errores pidió que "nos convoquemos por encima de las cuestiones subalternas en la unidad de la provincia hacia un horizonte venturoso, como parte de una Patria soberana, de una Argentina que tiene que crecer y contener a todos".
Y desde Santiago pidió que el 27 de abril sea "un día más en el fortalecimiento de este camino".
Este encendido discurso se pronunció desde el palco oficial en el que se realizó el acto central, que se montó al frente del nuevo edificio de la Escuela Técnica, en donde se entregaron decretos de huésped de honor y presentes al gobernador Zamora.
En el lugar, el ex diputado y escritor Senesio Gómez le obsequió al gobernador el libro "Canto a Quimilí", tras lo cual se procedió a entonar las estrofas del Himno Nacional Argentino, interpretado por la Banda de Música de la Policía de la Provincia.
La invocación religiosa estuvo a cargo del cura párroco Guillermo Bourdet.
Luego se presentó formalmente la Guardia de Honor de los Patricios Santiagueños, a través de su jefe, el subcomisario Jorge González. (Ver página 2).
El primero en hacer uso de la palabra fue el jefe comunal, José Gelid, quien destacó como ejes de su discurso el honor que significaba poder recibir en Quimilí "la fiesta más cara para nuestro ser santiagueño", rescatando a la autodeterminación de los pueblos.


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