Desde Tucumán, Néstor Kirchner elogió las gestiones de Cristina y Alperovich, cargó contra la oposición y destacó la organización de los actos por el Bicentenario.
Durante su discurso, en un tono apagado, el actual diputado nacional del Frente para la Victoria sostuvo que "pese a la descalificación y el agravio", la Jefa de Estado "nunca bajó los brazos. Los argentinos debemos sentirnos orgullosos de la Presidenta que tenemos", enfatizó.
Elogios a Alperovich
Kirchner también elogió la gestión de José Alperovich, a quien ya se señala como posible integrante de la fórmula presidencial del oficialismo en 2011. "Vine por primera vez a Tucumán en 2003, cuando miles de comprovincianos no tenían agua potable ni cloacas. Por qué no vienen a ver cómo está Tucumán ahora. Me siento feliz de volver a un pueblo que se está recuperando, a una provincia que está desendeudándose. No es aún el Jardín de la República que soñamos, aún tenemos que trabajar, pero se ha avanzado mucho, han tenido una administración correcta y se han hecho obras impensadas", resaltó el ex Jefe de Estado.
La llegada de Kircher a Tucumán estuvo adornada con una multitudinaria (y muy costosa) movilización de militantes de toda la provincia, quienes desde el mediodía se apostaron en las inmediaciones de la sede peronista para participar del acto.
Un impresionante operativo de seguridad, al que fueron afectados más de 500 policías y que incluyó cortes de tránsito varias cuadras a la redonda del lugar del evento peronista, además de la suspensión de las clases en los colegios aledaños, le dio a la visita del titular del PJ un marco parecido al de la recordada cumbre del MERCOSUR. Para graficar lo rigurosos que fueron los controles, sólo basta con mencionar que las credenciales que debieron presentar los invitados y los trabajadores de prensa para poder ingresar a la casa peronista, tenían impresos códigos de barra. La única forma en que los periodistas acreditados pudieron lograr alguna declaración de los principales protagonistas del mitin político fue haciéndose espacio a los empujones, a través de las vallas metálicas dispuestas tanto en la calle como en el interior del recinto justicialista.
Los actos comenzaron aproximadamente a las 17.30 (una hora y media más tarde de lo previsto). Tras instalar una placa recordatoria y recibir el saludo de las autoridades locales, el titular del PJ nacional encabezó la sesión del Congreso Nacional Justicialista, de la que también participaron la presidenta del peronismo en Tucumán, Beatriz Rojkes, y un grupo de gobernadores que llegaron a la provincia.
Además del tucumano Alperovich, estuvieron los mandatarios Daniel Scioli (Buenos Aires), Sergio Urribarri (Entre Ríos), José Luís Gioja (San Juan), Luís Beder Herrera (La Rioja), Juan Manuel Urtubey (Salta), Jorge Capitanich (Chaco), Gildo Insfrán (Formosa) y Walter Barrionuevo (Jujuy). También asistieron el ministro del Interior, Florencio Randazzo; el titular de la CGT, Hugo Moyano y diputados y senadores nacionales justicialistas.
Tras el plenario del Consejo partidario, cuyo eje giró en torno a la crisis internacional (ver página 2) se realizó un acto en el moderno anfiteatro de la sede peronista, con la presencia legisladores nacionales y provinciales, intendentes, concejales y dirigentes locales.
En su discurso, Kirchner resaltó la organización de los actos por el Bicentenario de la Revolución de Mayo. "La lectura que tenemos que hacer es la Argentina que pretendemos, que sabe trabajar con responsabilidad, la Argentina que sabe divertirse, que sabe celebrar explicitando una línea política clara, como fue el desfile del 25 de mayo. Se expresó el estallido de la buena onda, de lo positivo. Los argentinos queremos ser positivos", remarcó. En esa línea, destacó que " este 25 de mayo lo tomamos como un encuentro de amor y de sueños entre todos los argentinos. No especulamos a ver a quién le deja más rédito, como dicen algunos que veo muy preocupados. Esta fue una fiesta con conciencia, compromiso político, memoria e identidad. El pueblo argentino fue el gran protagonista del Bicentenario", argumentó.
Críticas a la oposición
A continuación, Kirchner recordó a la oposición que "las elecciones son en 2011" y le reclamó "sacarse la urna de la cabeza, porque hay que gobernar. Una vez que votemos ayudemos a que las cosas vayan bien, no seamos máquinas de impedir", lanzó.
Además, dijo que "es preciso tener memoria histórica" y añadió que "en el movimiento justicialista la lucha hay que darla adentro. No nos gusta construir sobre la base del fracaso de los demás. Es increíble observar a la actual máquina de impedir, que carga sobre sí tantos fracasos. Hoy estamos felices de haber festejado el Bicentenario. Estamos mejor que en 1910", aseveró.
Kirkner también se refirió a las condiciones en las que recibió el país cuando fue electo presidente. "El 25 de mayo de 2003 asumí frente a una plaza llena de hermanos y hermanas que reclamaban de comer. Venían a pedir que los tengan en cuenta", recordó. "Este 25 de mayo, en cambio, mientras caminábamos con los siete presidentes latinoamericanos, sentí que hemos recuperado nuestra pertenencia latinoamericana. Y en eso hay que hacer un reconocimiento a una gran tarea que hizo Cristina. La primera etapa fue salir del infierno. Luego, Cristina vino a profundizar el modelo, con medidas pensadas para beneficiar al pueblo", enfatizó.
Dejando entrever sus aspiraciones, Kirchner también se refirió a las próximas elecciones. "Cuando llegue el 2011 el pueblo decidirá su futuro. Nosotros aspiramos a que el pueblo nos dé más potencia, porque con el aval del pueblo se puede cambiar mucho más", resaltó.
Finalizado el acto y antes de poner fin a su visita, pasadas las 19.30, Kirchner subió a un gran escenario montado al frente del PJ, desde donde saludó brevemente a las más de 20 mil almas (según la Policía), que lo esperaron durante varias horas. “En nombre de todos los que integramos el consejo, quiero agradecer este emotivo recibimiento por parte de ustedes. Compartimos un día de amor, esfuerzo y trabajo", expresó.













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