Nos debe llamar a la reflexión

La figura del ex presidente Kirchnerllegó a un plano de trascendencia en el orden interno como externo del país.
El súbito fallecimiento del ex presidente de la Nación, Néstor Carlos Kirchner, conmocionó al país, más allá de cualquier posicionamiento ideológico.

La muerte de un hombre público de preponderante influencia en la vida política del país, siempre es un hecho que sacude a la ciudadanía, por las pasiones que supo despertar, tanto en adherentes como en los circunstanciales adversarios que tuvo en vida.

Indudablemente, la figura del ex presidente Kirchner llegó a un plano de trascendencia en el orden interno como externo del país, desde el momento mismo en que asumió la primera magistratura, luego de una etapa crítica que atravesó la Argentina.

Su gestión se distinguió por romper viejas ataduras con el Fondo Monetario Internacional y por fortalecer los vínculos entre las naciones sudamericanas. En lo económico, implementó un modelo pragmático que llevó al país a recuperar niveles comparables al crecimiento económico de China y, desde luego, su postura ideológica marcó una singularidad en el peronismo que reivindicó lo que consideraba asignaturas pendientes en el proceso histórico-político argentino.

Logró despertar múltiples adhesiones y también tuvo una fuerte oposición de otros sectores partidarios.

Sin embargo, su personalidad, su fuerte militancia y su inobjetable capacidad de gobernante y de conductor, lo proyectaron como uno de los políticos más notables de los últimos tiempos.

Hoy, se esposa y sus hijos afrontan el dolor de su muerte, pero sin duda tendrán la fortaleza suficiente para sobrellevar la desconsolada pérdida que sufren.

Los santiagueños lo tienen presente como el presidente que supo mirar al interior y, de manera especial, a Santiago del Estero. Aún está fresco en la memoria de todos, el día en que firmó el Acta de Reparación Histórica para nuestra provincia, a partir de lo cual, Santiago del Estero logró revertir largas y penosas décadas de frustración y de olvido centralista.

Su muerte, también llama a la reflexión, porque no obstante que la Presidenta de la Nación y sus parciales políticos mantendrán en alto los principios que Néstor Kirchner sostuvo, los rumbos no serán iguales ante su ausencia física.

Valga la reflexión que hizo el presidente uruguayo José Mujica: “Este es un aviso para vivir la vida bien”.

En efecto, se trata de pensar en que ante el hecho de la muerte -al que nadie escapa ni supera-, los seres humanos debemos vivir bien en lo personal y hacia los demás. Y esto es lo que reclama el país.

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