No se debe desperdiciar ni una gota de agua potable

¿Por qué se habla de la responsabilidad de cada jujeño? Porque cada uno debe tener en cuenta -rigurosamente, durante todo el año- que no se debe desperdiciar el agua.
Desde una canilla rota en un patio hasta el que lava sus autos en la vereda, desde aquel que “pincha” la cañería de un vecino para abastecer su casa, hasta aquellos que construyen edificios altos o enormes conglomerados urbanos, tienen el deber de ajustarse responsablemente a las posibilidades existentes. Y eso no es dejar de construir, sino simplemente informar fehacientemente, aceptar las reglas técnicas y profesionales que cada caso indica, y acordar con las autoridades responsables del agua, la manera de manejar el recurso. No hacerlo agrava los problemas y entonces, el agua potable se debe comenzar a suministrar por turnos, racionándola y hasta mezquinándola.

Y claro, los que sufren más la escasez, son los barrios alejados, los más nuevos y humildes, para los que se arman cronogramas de cortes programados.

El resultado es uno solo: el descenso peligroso de la calidad de vida. La idea es reconocer que el agua es un bien escaso, renovable solamente si somos inteligentes para lograrlo, y que nos obliga a reflexionar sobre la necesidad de ser solidarios, de encarar construcción de obras de manera responsable y seria. Y requerir al Estado la misma responsabilidad y previsión, teniendo plena conciencia de que no son solamente los gobiernos los responsables finales de que el agua alcance para todos, con su vivificante, indispensable caricia.

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