Impulsado por el oficialismo, el proyecto para que los jóvenes puedan votar a partir de los 16 años comenzó a transitar hoy, en el Senado de la Nación, el camino del debate.
Aunque sin más fuerza normativa que la de manifestar una voluntad política de mayoría, el proyecto presentado por el oficialista Fabio Gómez será la llave que abra la puerta al debate de un tema que, de otro modo, escaparía a la opinión de los representantes comunales.
En su parte resolutiva, el proyecto es breve: “Comuníquese a la Honorable Cámara de Diputados y a la Honorable Cámara de Senadores de la Nación Argentina sobre la adhesión del pueblo de Pilar, a través de sus representantes, al proyecto de reforma de la ley electoral, permitiendo el voto voluntario a los jóvenes de 16 años y extranjeros con más de 2 años de residencia”.
Los argumentos que preceden al único artículo, por el contrario, son extensos. Entre ellos, menciona que “el objetivo de la reforma es extender el derecho al sufragio” que “la propuesta no se plantea como una obligación, sino como una situación opcional”.
Los impulsores de la medida recuerdan, además “que la Argentina no es el único país del mundo que debate el voto de jóvenes de entre 16 y 18 años. Tampoco es el único de la región. En Brasil, Nicaragua, Ecuador y Cuba ya hay leyes que lo permiten y en Uruguay, Chile, Bolivia y Venezuela debaten actualmente iniciativas similares”.
Desde la pertenencia política, en tanto, sostiene que “el peronismo se ha caracterizado por tener una profunda vocación tendiente a una mayor inclusión social y para ello hay que otorgar esencialmente los derechos políticos que garanticen a los que están marginados de las tomas de decisión una mayor posibilidad de participación”. La alusión interpela a los peronistas disidentes, de diferente pelaje, que se oponen a la medida.
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