Debate por violencia de género y el convenio con un club en San Isidro

Debate por violencia de género y el convenio con un club en San Isidro
El Honorable Concejo Deliberante de San Isidro llevó a cabo su duodécima sesión ordinaria en la que se dieron dos grandes debates; el primero relativo a dos proyectos sobre violencia de género y el otro respecto de un convenio con el Club de Veleros de San Isidro en donde la oposición criticó la falta de información.
La sesión comenzó con un recordatorio del concejal Carlos Bologna a la figura de José Ignacio Rucci, sindicalista asesinado en septiembre de 1973. El edil se sumó al reclamo de compañeros y familiares de Rucci para el esclarecimiento de su crimen y recordó que en 2010 presentó un proyecto para modificar el nombre de la calle Lonardi por el de quien fuera Secretario General de la CGT en los setenta.

Dentro de los proyectos entrados, el concejal del FPV Leandro Martin pidió el pronto despacho para la solicitud de informes al Ejecutivo respecto de las cooperativas “El Tanque” y “El Arca”. “Es un tema que preocupa a 600 familias” señaló sobre el reclamo de vecinos de Villa Adelina por inconvenientes en el suministro de agua corriente no apta para el consumo humano.

Asimismo el concejal Pablo Chamatrópulos pidió tratar sobre tablas, sin éxito un proyecto solicitando al Ejecutivo que instale cámaras de seguridad en la zona comprendida entre las calles Thames, Avenida Fondo de la Legua, Avenida Rolón y colectora Panamericana. Si bien el proyecto pasó a comisión el edil logró que sea con pronto despacho y con la participación de los vecinos.

En los asuntos despachados se aprobó un proyecto de comunicación solicitando al Ejecutivo informes relacionados con la recolección de basura en los predios de los barrios La Cava y 20 de Junio. El autor del proyecto, Marcos Hilding Ohlsson de Con Vocación por San Isidro agradeció la aprobación y destacó que “sirve para mejorar las condiciones de higiene en una de los barrios más vulnerables del distrito”.

Los dos proyectos que más debate suscitaron tienen que ver con la violencia de género. El primero solicita al ejecutivo que se dirija a la Jefatura de Gabinete de Ministros de la Provincia de Buenos Aires a fin de que informe si el Ministerio Público tiene planificado la puesta en funcionamiento de botones antipánico para mujeres víctimas de violencia.

El segundo, en la misma línea solicita al ejecutivo que a través de la Secretaría de la Niñez, Adolescencia y Familia pida a la Jefatura de Gabinete de Ministros, un informe consultando si entre las acciones tendientes a fortalecer las políticas públicas de atención a mujeres víctimas de violencia, tiene en su planificación la articulación del funcionamiento de las líneas de atención gratuita.

Si bien ambos proyectos fueron aprobados por unanimidad, Santiago Cafiero del Frente para la Victoria enfatizó que “se ha intentado quitar el espíritu del proyecto que tiene que ver con que haya una política municipal respecto de la violencia de género” al tiempo que propuso que se establezca una línea de atención gratuita para las mujeres víctimas de violencia en San Isidro e impulsar el botón antipánico como en Tigre.

El Presidente de la bancada oficialista Carlos Castellano le contestó que “si tuviéramos una línea municipal ante un caso deberíamos poner en conocimiento al juzgado correspondiente, a las autoridades policiales y a la comisaría de la mujer”.

Fabián Brest del FPV por su parte destacó que “es un buen momento para constituir la mesa local de violencia de género. No alcanza con estos dos proyectos”.

Castellano volvió a pedir la palabra y subrayó que “no está bien que a las pobres víctimas de la violencia le hagamos creer que con esa mesa le resolvemos los problemas que no le resuelve la justicia o la policía bonaerense”.

Otro de los proyectos que trajo polémica fue el que autoriza al ejecutivo a celebrar un convenio con el Club de Veleros de San Isidro para realizar la obra de tablestacado de hormigón armado tendiente a evitar y contener el desmoronamiento de tierra de la costa ribereña, es decir a construir una suerte de defensa costera que prevenga la erosión producida por el oleaje y las crecidas producidas en toda la costa del arroyo Sarandí. En la cláusula segunda de ese convenio se estipula que la Municipalidad condonará al club el pago de las tasas municipales por Fondeadero Colectivo y Uso de Playas y Riberas que abona trimestralmente, hasta la concurrencia del costo del 50% de la obra, sin perjuicio de eventuales mayores costos que serán soportados por la Municipalidad y el club en partes iguales.

Desde el oficialismo Pablo Fontanet defendió el proyecto que fue fuertemente criticado por los ediles opositores, los más enfáticos fueron Marcos Hilding Ohlsson, Ester Fandiño y Fernando Pose quienes señalaron la falta de información. En tal sentido destacaron que no se especifica el plazo de la obra, no se explica qué pasa en caso de demora, no existe la firma de responsables y se desconoce la empresa encargada de la obra.

Fontanet les respondió que “la oposición busca fantasmas” lo que enojó a los ediles que pedían mayor información, por considerar al proyecto incompleto e insuficiente. Por la negativa votaron los concejales Marcos Hilding Ohlsson (Con Vocación por San Isidro), Ester Fandiño (Unidos por San Isidro), Fernando Pose (FAP), Santiago Cafiero, Leandro Martin, Fabián Brest y Carlos Bringas todos ellos del Frente para la Victoria. El proyecto se aprobó con quince votos del oficialismo más sus aliados Ricardo Aragona y Florencia Longo (Frente Amplio Progresista) y el opositor Pablo Chamatrópulos. Estuvieron ausentes los concejales Aurora Bastidas y Jaqueline Girassolli.

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