La UCR debate cómo salir de la crisis poselectoral

Se reúne en Vicente López; cuestionarán la política de alianzas

Hay consenso para que la Convención Nacional de la UCR, que se reunirá hoy en el Centro Asturiano de Vicente López, vote una modernización partidaria. Fuera de esa certeza, la reunión empezará con varias sorpresas. La primera es que el grupo de intendentes radicales que se alzaba como oponente interno al alfonsinismo llegará dividido y más moderado en sus reclamos.

La reunión del Foro de Intendentes Radicales que se llevó a cabo ayer en la sede del Comité Nacional tuvo sabor a fracaso. Los jefes comunales más importantes del grupo alegaron diversos problemas y no fueron (por ejemplo los de Córdoba, Santa Fe, Jujuy, Viedma y Resistencia), y no hubo más de 40 intendentes, de un total de más de 550 que la UCR tiene en todo el país.

"Se malinterpretó que íbamos en una lucha sangrienta contra la conducción del partido. No es así, pero vamos a pedirle a la Convención que escuche nuestras inquietudes de cambio y obre en consecuencia", dijo ayer a La Nacion Víctor Fayad, intendente de Mendoza y titular del foro.

La segunda sorpresa es que el intendente saliente de Santa Fe, Mario Barletta, está cerca de eliminar su mayor obstáculo para convertirse en el nuevo presidente de la UCR: que no es delegado partidario.

Ayer tres delegados de su provincia renunciaron para forzar elecciones internas y que Barletta pueda ocupar ese cargo. Se descuenta que antes del 16 de diciembre (día en que la UCR elige nuevo presidente) lo logrará.

Sin embargo, el santafecino puso como condición no ser elegido para "la transición" hasta que esté lista la reforma partidaria (que durará unos 4 meses), sino quedar como presidente definitivo. "Hay que empezar ya la tarea de recuperar el partido y la relación con la sociedad", lo definió ayer a La Nacion.

Sin otros postulantes a mano, el alfonsinismo buscaba anoche una fórmula de reforma partidaria que le allanara el camino a Barletta.

Con eso en marcha y los intendentes debilitados se podría esperar una convención tranquila, pero no. Los veteranos Federico Storani, Leopoldo Moreau y Luis "Changui" Cáceres ya avisaron que reclamarán "la caducidad de todos los mandatos" y que pedirán cuentas a Ricardo Alfonsín por su alianza con Francisco de Narváez.

Serán fuegos de artificio. Ninguno de ellos tiene poder real en el mapa actual del partido (los convencionales se eligieron hace 4 años), pero van a aprovechar todo el protagonismo que pueda darles la reunión.

Mientras tanto, todos punteaban a sus convencionales para saber con quién contaban. Ningún sector tenía mayoría propia, pero tampoco quórum por sí solo, lo que garantizará debate y catarsis hasta que las velas no ardan..

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