Temas de la semana que se fue: el proyecto para que la Policía tenga una conducción política civil y el agite de los fantasmas de la "desestabilización" y el "condicionamiento".
Los fantasmas de “desestabilización” y “condicionamiento” que se agitaron durante la semana que fue, eclipsaron lo que debió haber motivado un debate, en principio ante la opinión pública para que también se concrete institucionalmente: un proyecto prevé modificar la ley orgánica policial, pero enmarcando esas reformas en un más ambicioso sistema de seguridad, que entre otras cosas incentiva la conducción política de la fuerza.
La iniciativa para que la Policía sea conducida por civiles, pero que además incorpora nuevos conceptos, intenta terminar con el paternalismo del “patronato de liberados” y pone bajo una vigilancia más estricta a las empresas de seguridad privada, merecería la mirada y el análisis de los actores involucrados (el Ejecutivo, la Policía, los legisladores, las entidades no gubernamentales) sin prejuicios y con la menor influencia posible de los intereses sectoriales o corporativos.
No es ningún secreto que La Pampa aparece atrasada respecto de algunos avances que se han dado en el concierto nacional durante los últimos años y el proyecto del diputado Luciano Di Nápoli (La Cámpora) -con las disidencias y modificaciones que merezca- aparece como una chance de amoldarse a las realidades democráticas y más modernas, dejando de lado una normativa que es heredada de la peor dictadura y que, inconcebiblemente, nadie había propuesto formalmente cambiar en más de 30 años.
...y una de arena
El gobernador Oscar Mario Jorge ha tenido un repentino y espasmódico vuelco a lo que se parece a un diálogo: en medio de una crisis que sus propios funcionarios describen como un “condicionamiento” para ejercer el poder, convocó a las cabezas de los otros poderes y a los representantes legislativos del oficialismo y de las distintas oposiciones.
El vuelco a una conducta de consenso -que por ahora no es más que una apariencia- resulta por lo menos curiosa en alguien que hasta este momento ha sostenido un estilo absolutamente contrario a esa tendencia: el Ejecutivo provincial se caracterizó por tomar decisiones sin consultar a los afectados y más bien ha mostrado cierto desprecio por las opiniones que pudieran aportar otros sectores.
El encuentro que el gobernador tuvo con las cooperativas también se asemejó a un “diálogo”, y sin embargo sirvió para que el oficialismo repitiera en forma de monólogo su teoría sobre el asunto de las columnas, lo cual lejos de solucionar el conflicto le ha servido para intensificarlo.
Si esa misma lógica piensa aplicar el gobierno en las “conciliaciones” de esta semana (con los estatales y con el Medasur) y en el encuentro con otras fuerzas políticas y los otros poderes, no puede augurarse un final demasiado feliz, porque se parte de una base falaz: el mentado “diálogo”, en lugar de ser una apuesta a la posibilidad de escucharse, enriquecerse y acordar, termina siendo una pose.


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