“El debate fue mucho más rico cuando teníamos 7 concejales”

“El debate fue mucho más rico cuando teníamos 7 concejales”
Reflexivo, autocrítico y ansioso por lo que está por venir. Así se muestra el hasta esta semana titular del Deliberativo, Marcelo Artime. El fin de un ciclo y el comienzo de otro, analizado en diálogo con El Atlántico
La primera gran tarea que tuvo Marcelo Artime como presidente del Concejo Deliberante fue enfrentarse a lo que podría haber sido un escándalo institucional. Corría el 2007, Gustavo Pulti era el flamante intendente de la ciudad y sugería a un hombre de su entera confianza para ejercer la presidencia del Cuerpo.

Artime venía de ser el titular del bloque de Acción Marplatense y había encabezado la lista de concejales que llevaba a Pulti como candidato a intendente. En el seno del partido se decidió su designación y por unanimidad, el Concejo lo aceptó.

Casi finalizado el mes de enero, ya en el 2008, en plena sesión el recién asumido concejal Diego Garciarena exhibía un diploma emitido por la Junta Electoral que le otorgaba una banca a Eduardo Salas, cuando éste no había sido incluido en la distribución original.

Finalmente, todo se trató de un error en la emisión del diploma, pero fue Artime quien tuvo que lidiar con los supuestos y las acusaciones. Lo recuerda hoy entre risas y resalta la picardía de Garciarena: “Armó una cuestión previa, con lo cual, con los nervios de la primera sesión, planteó un problema institucional insólito”.

A casi 4 años del comienzo de esta experiencia, el funcionario se muestra reflexivo y pondera la calidad del debate oficialista de los primeros dos años de gobierno, por sobre los últimos.

También respecto a distintas situaciones que debió sobrellevar, ya que a este altercado inicial le siguieron otros, un tanto menos risueños, que tuvieron lugar durante los cuatro períodos deliberativos en los que estuvo al frente del Cuerpo.

Un grupo de 150 personas, integrantes de cooperativas, tomó el recinto durante más de 5 horas. Un tratamiento de aumento en la tarifa del colectivo casi termina con duros enfrentamientos, incluso físicos, en la barra. Por primera vez, el personal del Concejo Deliberante realizó una retención de tareas debido al quite de un plus en sus salarios, en concepto de disponibilidad horaria. Artime firmó el decreto y fue también quien tomó, hace algunos meses, la polémica decisión de retirar del recinto el cuadro de Pedro Giachino, primer caído en Malvinas y sospechado de haber cometido delitos de lesa humanidad.

Este lunes, Artime presidirá su última sesión ordinaria y se despedirá del ámbito deliberativo, al menos por los próximos 4 años, tiempo en el que se desempeñará como secretario de Gobierno.

-¿Qué características hay que tener para ser presidente del Cuerpo?

-No se si las tengo, pero estoy seguro de que hay que tener mucha tolerancia y ponerse mucho en el lugar de la oposición, pensando cuales son los intereses de uno y de los demás. Después, hay que darse cuenta de que uno administra un espacio que en realidad no es de nadie, sino de todos. También hay que tener la vocación de hacer cosas para acercar el Concejo a la gente porque desde el 2001, de aquel “que se vayan todos”, se fueron distanciando los vecinos de las instituciones. En estos 4 años hicimos muchos esfuerzos para ir achicando cada vez más esa distancia.

-¿Cómo se viven las sesiones en las que se desata algún conflicto?

-Son situaciones que llevan a que uno las maneje con aplomo. Creo que en una situación conflictiva dentro del recinto, el último que se puede poner nervioso es el presidente del Concejo. Tiene que tener aplomo, tranquilidad y, a su vez, firmeza. Lo que uno trata de hacer es que pase cualquier cosa, menos hechos de violencia. A veces, los que vienen sí son violentos, como el caso del tema Giachino. Por suerte, nunca tuvimos ninguna situación que se salió de cauce, sí circunstancias complicadas, pero me voy conforme en cuanto a que ninguna pasó a mayores.

-De hecho nunca ordenaste desalojar el recinto

-Presidir el Concejo es administrar un lugar que es de todos. El que crea que el presidente es el dueño del recinto tiene problemas graves de concepción democrática. Llegar a usar la fuerza pública para echar a un vecino no es un dato menor, es un extremo. El único día que amenacé a alguien con usar la fuerza pública fue con el Fonapa, de Giachino, y tampoco lo hicimos. Sentí que valía la pena decirlo, porque me parecía que eran personas que en realidad no tenían buena convivencia con el sistema, entonces lo que uno estaba haciendo era defender el recinto de la institución.

-En ese momento también se notó un apoyo de todo el Cuerpo, más allá de los colores políticos

-Es que el presidente también tiene que tener una buena dosis de ecuanimidad. Esa es una palabra importante para la presidencia del Concejo. Si bien uno tiene una militancia y pertenece a un gobierno, los que te dan la confianza de presidir el Concejo son todos, no solamente tu partido y eso tiene que tener una respuesta en ecuanimidad. Es un orgullo que siempre la votación haya sido por unanimidad.

-¿Qué opinión te merece el debate en el recinto?

-Creo que fue mucho más rico el debate de los primeros dos años, cuando teníamos 7 concejales, al debate de cuando tuvimos 12. No se si tiene que ver con la composición del Cuerpo, con que éramos minoría, pero se dieron debates mucho más ricos e importante que en los últimos dos años.

-Muchas veces las discusiones pasan más por la chicana política que por las cuestiones de fondo que deberían abordarse

-Voy a decir algo que capaz no suena muy simpático, pero en realidad, el Concejo Deliberante es una expresión absoluta del resto de la sociedad. La composición del Concejo tiene los mismos roles y estereotipos de la sociedad. Entonces, la discusión no deja de tener un símil con la que se da en una casa de familia, en un café o en los ámbitos universitarios. Las virtudes y defectos del Concejo Deliberante son muy parecidos a las virtudes y defectos del resto de la sociedad. A veces, lo que pasa es que por esa cuestión que se instaló en el 2001 que parece que fuera snob o que quedara bien socialmente vituperar la política y a los que hacemos política, pareciera que la sociedad apolítica se pone en un escalón superior. Pero no es ni mejor ni peor que el resto de la sociedad.

EL DESAFÍO DE LA CONTINUIDAD

-¿Cómo te ves en la tarea Ejecutiva?

-Bien. Estoy ansioso porque llegue el 10 de diciembre.

-Sos uno de los pocos confirmados

-Sí, además estoy confirmado desde hace meses porque me acuerdo que cuando se iba a conocer nuestra lista de candidatos a concejales, Gustavo Pulti hizo público el ofrecimiento de la secretaría de Gobierno y yo prácticamente no tardé nada en decir que lo aceptaba. Además, estoy contento de que haya sido así. Siento que la etapa de Concejo Deliberante está terminada y que quiero seguir trabajando desde otro lugar, pero con el mismo gobierno. Creo que en la Secretaría a lo mejor voy a poder trabajar todavía más cerca del intendente y eso me parece muy bueno.

-¿Cuáles son las expectativas de los próximos 4 años?

-Creo que tenemos un desafío importante y una oportunidad muy buena que es, en base a las experiencias del 83 hasta ahora, poder demostrar que un segundo capítulo de un gobierno puede ser igual o mejor que el anterior, cosa que hasta ahora no ha pasado en el ámbito municipal local. Creo que todas las condiciones dadas para poder hacer eso. Tenemos un equipo de gobierno con más experiencia que el que asumió en 2007; tenemos un intendente con más experiencia; tenemos un acuerdo con el gobierno nacional y provincial todavía mucho más afianzado y no es menor el dato de que vamos a tener un vicepresidente marplatense. Eso va a ser un apoyo importante para la ciudad y todo lo que sea bueno para la ciudad es bueno para el gobierno y viceversa. Están dadas todas las condiciones políticas para poder demostrar que la continuidad no es algo que necesariamente termina con problemas, sino que puede ser igual o mejor.

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