Hernán de GoñiCuando oficialistas y opositores discutieron en el Senado sobre el futuro de las jubilaciones sin ahondar demasiado en la evolución del empleo o en el resto de los gastos que administra el Estado, lo que salta a la vista es que si bien hay un debate en la superficie por el volumen de gastos que implica elevar la actualización de los haberes, la pelea de fondo es en realidad por el control del gasto.
El Gobierno tiene un modelo de reparto que es clave para su sistema de construcción de poder, y que pretende profundizar de cara a la elección de 2011. La oposición también da por sentado que con arrebatarle esa facultad le puede morder un capital electoral (nada menos que los jubilados). Por eso nadie se apura a hablar de financiamiento: los problemas vienen sin que los llamen.
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