Fue una de esas sesiones tensas, con discursos políticos encendidos, chicanas de todo calibre y con tribunas llenas.
La votación se resolvió con 10 votos afirmativos, 6 negativos y 1 abstención. A favor votaron Hugo Righetti, Luis Acuña, Juan Pablo Prezzoli, Luis Jalil, Osvaldo Llancafilo (MPN), Francisco Baggio, Mariano Mansilla (UNE), Anaí Guillén, Juan José Dutto (CC-Ari) y Mercedes Lamarca (Libres del Sur). En contra de la iniciativa se pronunciaron Leandro López, Gastón Contardi, Valeria Neculqueo (NCN), Darío Martínez, Ariel Kogan (PJ) y Teresa Rioseco (UNE-FPN). Se abstuvo Marta Búffolo (UCR).
Hasta llegar a la votación hubo fuertes cruces entre quienes defendían el proyecto y quienes pugnaban para rechazarlo o para pasarlo a comisión para que seguir analizándolo. Y los enfrentamientos más duros los protagonizaron los justicialistas Kogan y Martínez y los emepenistas Righetti y Llancafilo, aunque también hubo intervenciones fuertes de Dutto.
Si bien el tema de discusión era si se debería dejar (o no) que la actividad la regule el libre mercado, especialmente con las heladerías, en el debate se metió la política provincial y nacional. Es decir, de un lado y del otro se chicanearon con temas de todo tipo. No faltaron en la agenda la gigantesca red de farmacias Del Pueblo, el grupo económico del empresario Cristobal López, la regulación de los medios de comunicación a través de una ley y hasta las empresas neuquinas de propiedad de la familia Sapag. Hubo de todo y con tono subido. Todo delante de los heladeros que se encontraban aplaudiendo o abucheando desde la tribuna, aunque en la mayoría de las discusiones no sabían si vivar o reprobar. Es que, por momentos, el tema de fondo –los helados- habían quedado un poco lejos.
Finalmente regularon la radicación de heladerías, aunque ahora la última palabra la tendrá el intendente Horacio Quiroga, quien tendrá la posibilidad de vetar la polémica ordenanza o dejarla tal cual se sancionó.
Lo destacable es que en la interminable agenda de temas que aun faltan resolver en la ciudad, los ediles protagonizaron un debate tan insólito como caliente hablando de los helados. Y lo hicieron durante una tarde fría. Tan fría como el invierno. Y tan helada como la indiferencia de la gente.





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