A una semana de las elecciones presidenciales en Brasil, la película Lula, el hijo de Brasil, que se estrenó esta semana en la cartelera argentina, va rumbo a convertirse no sólo en la producción verde amarelha más cara de la historia, sino también en la más polémica.
“Nuestra posición no tiene que ver con las elecciones. No hubo ninguna presión. Todos los miembros de la comisión son independientes”, aclaró Roberto Farías, presidente de la Academia Brasileña de Cine, en referencia al panel que integra su organismo junto al Ministerio de Cultura y la Agencia Nacional de Cine, entre otros entes. “Tuvimos en consideración a Brasil. Refleja un poco nuestra vida. Lula es una estrella aquí y afuera”, explicó el funcionario.
La película, con un costo de diez millones de dólares, se convirtió en la más cara de la historia en Brasil y cuenta con la coproducción del empresario argentino Tomás Constantini, hijo del dueño del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba). Hasta el momento, más de 850 mil espectadores la vieron y también figura en cines argentinos.
“Votamos al film que nos pareció mejor hecho, que honra a la cinematografía brasileña y tiene como actriz a Gloria Pires, que puede ser una excelente candidata al premio a Mejor Actriz”, afirmó el jueves en un comunicado la Academia brasileña, al justificar la elección de la biografía de Lula entre 23 precandidatas a integrar el listado internacional del cual deberán surgir en enero las cinco nominaciones finales a la estatuilla, decisión que recae en la Academia de Hollywood entre 95 países competidores.
Basada en la biografía de Denise Paraná, el largometraje cuenta la historia de los primeros 35 años de Lula, desde su infancia de pobreza en el estado de Pernambuco, pasando por sus múltiples oficios de niño y hasta su compromiso con la lucha sindical donde emergió como líder del Partido de los Trabajadores. Con récord de público en el festival de Cine de Brasilia, se concentra en el lado personal de la vida del mandatario que enfrentó adversidades como la muerte de su esposa y bebé el día en que iba a nacer su primer hijo, y que perdió a su madre cuando estaba en la cárcel detenido por la dictadura brasileña.
Para muchos, es un recorte sesgado que muestra a un Lula mitológico por sobre el hombre de carne y hueso, y que ahora anhela completar su mandato con una nominación a los Oscar
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