Deambuló por el hospital 19 horas con su hijo muerto

Religiosos franciscanos denuncian trato inhumano a indígena que perdió a su hijo en el Hospital de Tartagal. Esperaba que le den el certificado de defunción. El Ministerio de Salud inició el lunes un sumario administrativo.
Otra vez la polémica envuelve a algunos médicos de la provincia. Cuando todavía resuenan las derivaciones de una grabación oculta del Hospital Público Materno Infantil, donde profesionales parecen consensuar una explicación por la muerte de un pastorcito de 7 años de Isonza, una denuncia a la que tuvo acceso El Tribuno describe un aberrante caso de crueldad que habría sucedido en el hospital Juan Domingo Perón de Tartagal.

Según una carta dirigida al director del hospital, redactada por el fraile Ramiro de la Serna, que es parte de la congregación de religiosos franciscanos que se encuentra en Aguaray, una madre aborigen de la comunidad guaraní de Peña Morada, en Tobantirenda, tuvo que pasar 19 horas con su hijo muerto en brazos mientras esperaba el certificado de defunción, que solo le entregaron cuando amenazó con denunciar el hecho.

El viernes 20 de julio Pascual Millares Vega, de 11 meses, murió en una ambulancia mientras lo trasladaban de urgencia desde Tartagal a la ciudad de Salta. Momentos después, el vehículo oficial se dirigió al hospital de Colonia Santa Rosa, donde certificaron el deceso del pequeño aborigen. La madre, de nombre Graciela, llegó nuevamente a Tartagal ese mismo día a las 18. “Ahí comenzó un innecesario, largo e inhumano calvario”, dice la denuncia del religioso, que reside en Moreno, Buenos Aires, y que se encontró con el caso en la última visita que repiten cada seis meses a su congregación de Aguaray.

“Toda la noche y toda la mañana la madre deambuló por los pasillos con su hijo muerto en brazos. Varias veces y a varios médicos de guardia les rogó Graciela que le permitiesen irse para enterrar a su hijo. Recién cuando amenazó con denunciar el hecho recibió la firma del acta: a las 11 de la mañana del día sábado. Más de 19 horas de agonía inútil”, dice la carta. “No puedo entender tanta indiferencia ante el dolor y tanta deshumanización frente a esta mujer guaraní, sin recursos, sola y con el corazón partido por la muerte”, agregó en diálogo con El Tribuno el religioso.

El entierro se realizó a las pocas horas, en el cementerio de la comunidad de 45 familias. “Ningún protocolo médico o institucional puede servir de excusa para el maltrato y la injusticia hacia esta madre”, relata otro fragmento de la carta.

Según afirmó el fraile, el hospital argumentó en ese momento frente a la madre aborigen que la demora radicó en que la pediatra de guardia se negó a firmar la defunción, ya que le correspondía hacerlo al médico que autorizó la derivación del niño a Salta, que se reincorporaría al hospital recién el lunes. El fraile pidió que “se repare la situación, se instruya y sancione a los responsables”.

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