La cifra surge de la comparación entre los censos de 2001 y 2010. También cayó el número de esos hogares precarios. “Estos datos hablan de una pequeña porción del déficit. La disminución puede estar indicando algo, pero no lo sabemos, nos faltan datos”
También decreció la cantidad de hogares deficientes. El Censo 2001 contabilizó 12.775 ranchos y casillas, mientras que del relevamiento realizado en octubre del año pasado surge que hay 10.528 de éstos, es decir, 17,59% menos.
“Estos datos hablan de una pequeña porción del déficit. La disminución puede estar indicando algo, pero no lo sabemos, nos faltan datos”, opinó Jorge Mitchell, arquitecto, docente universitario e investigador en el Conicet Mendoza.
Con la rigurosidad que ofrece la visión científica, el especialista, quien además investiga hace años sobre vivienda social, prefirió esperar hasta que se publique el total de la información. “La fórmula para calcular el total de viviendas deficitarias sería los ranchos y las casillas, más los locales no construidos para vivienda, más los inquilinatos, más las viviendas de tipo B. Este último dato, que dice mucho, no lo tenemos aún”, explicó en primer lugar Mitchell.
Las casas tipo B son las que cumplen con al menos una de las siguientes condiciones: no tiene provisión de agua por cañería dentro de la vivienda, no dispone de retrete (inodoro) con descarga de agua o tiene piso de tierra u otro precario. “Para tener una idea, las casas tipo B en el 2001 eran 12,8% del total, unas 50.346 viviendas; mientras que los ranchos, las casillas y los inquilinatos eran 4,1%, 15.865 viviendas. Tampoco sabemos los porcentajes de la población rural. En el 2001 era de 66.752 y en el medio urbano de 65.824, y a la luz de lo realizado se han hecho más esfuerzos en la zona urbana que en la rural”, detalló.
¿Datos alentadores?
Los números que arroja el Censo 2010 ofrecen, a primera vista, un panorama alentador. De la comparación entre las cifras de 2001 y las de 2010 surge, por ejemplo, que en casi todos los departamentos, a excepción de Tunuyán, bajó la cantidad de construcciones precarias y la población que vive en ellas.
En La Paz, esos guarismos bajaron a 62,71% y 50,72%, respectivamente. En la capital de la manzana, de 397 ranchos y casillas en 2001 se pasó a 496 en 2010, es decir, una variación porcentual en más de 24,93%, mientras que de 1.652 personas viviendo en esos hogares se pasó a 1.975, 19,55% más.
Mitchell recordó, además, que “la producción de vivienda social provee, por lo general, una casa de dos dormitorios que suele ser insuficiente para muchas familias, con lo cual no pueden descontarse del déficit por hacinamiento por habitación”.
“Además, hay casos de dos o más hogares en una vivienda, lo cual redunda en el hacinamiento por hogar”, aclaró.
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