Débora Giorgi y el vuelo de la ira

Por: Carlos Pagni.

Para Débora Giorgi iba a ser su hora. En Venado Tuerto, junto a la Presidenta, presentaría un "plan industrial", su escalera para alcanzar el Ministerio de Economía. Pero las condiciones para que el avión oficial aterrizara no eran, el martes 4, las propicias. Los pilotos decidieron regresar a Aeroparque.

La furia de la ministra transformó la vuelta en una pesadilla. Los aeronautas, tremendistas, hablan de agresiones contra algún tripulante. Ya en Buenos Aires, Giorgi pidió sanciones para los comandantes. Guillermo Moreno, que la acompañaba, se puso blanco. Y el ministro de Defensa, Arturo Puricelli, obedeció. El vicecomodoro y el alférez fueron pasados a disponibilidad. Se ve que a Giorgi no le gustó que le salvaran la vida.

A ella le gusta cortar cabezas. En enero pasado, el embajador en China, César Mayoral, fue desplazado por no atenderla bien durante un viaje.

Los funcionarios suelen imitar a sus superiores en el trato con la gente. Pero Giorgi ya exagera. En cualquier momento, también Cristina Kirchner temblará de sólo verla.

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