Por: Carlos Pagni.Para Débora Giorgi iba a ser su hora. En Venado Tuerto, junto a la Presidenta, presentaría un "plan industrial", su escalera para alcanzar el Ministerio de Economía. Pero las condiciones para que el avión oficial aterrizara no eran, el martes 4, las propicias. Los pilotos decidieron regresar a Aeroparque.
A ella le gusta cortar cabezas. En enero pasado, el embajador en China, César Mayoral, fue desplazado por no atenderla bien durante un viaje.
Los funcionarios suelen imitar a sus superiores en el trato con la gente. Pero Giorgi ya exagera. En cualquier momento, también Cristina Kirchner temblará de sólo verla.





Comentá la nota