Las unidades se dieron ante el temor de que el plan habitacional fuera usurpado.
El acto fue presidido por el intendente, Hugo Mansilla y se trata de un plan de viviendas realizadas en el marco del Programa 37, que inicialmente era para construir 10 unidades, a las cuales luego se le sumaron ocho casas más.
La operatoria de este plan, según indican desde el municipio, demandó una inversión superior a los 2,5 millones de pesos, financiados por el gobierno nacional, provincial y más de 60% con recursos municipales.
La vivienda en si consta de un star, cocina comedor, baño y una habitación, en total 37m², sobre un terreno de 200m² que brinda la posibilidad de futuras ampliaciones.
Las unidades habitacionales tienen instalados los sanitarios, colocados todos los accesorios, pisos y el baño revestido con cerámicos de primera calidad.
A principios de semana, un joven con su pareja y un bebé decidió ocupar una de las viviendas. Esto hizo que se montara un operativo de seguridad en el resto de las casas, con policías de la sub comisaría local. Tras una serie de conversaciones el matrimonio decidió abandonar la casas usurpada sin ofrecer resistencia.
Luego de esta situación y ante la posibilidad, que las usurpaciones se multiplicaran se decidió la entrega del plan.
El barrio aún no cuenta con alguno de los servicios, pero se aceleraría el proceso durante estos días para que se habilitaran las casas.
Mansilla, en diálogo con este medio, mencionó además que se está en proceso de realizar un loteo social de 160 terrenos, que se venderán y a los cuales tendrán prioridad los vecinos de la localidad. Pero además se planean realizar 20 viviendas,
"Con esto estaríamos solucionando en parte la demanda habitacional que ha crecido de manera importante en Darwin. Porque por ejemplo los vecinos que ahora tienen casa propia desocupan viviendas en alquilar lo que descomprime la demanda", expresó el jefe comunal.
Ayer en la calle de acceso al barrio, todo era alegría, sobre todo porque la mayoría de los adjudicatarios eran familias jóvenes. Nada importaba el calor agobiante que azotaba la comarca. Ayer en la localidad ferroviaria la alegría ganó las calles.
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