Darío Barbieri: “Como empresarios tenemos que vivir en un esfuerzo permanente”

Con más de medio siglo proyectando y trabajando de cara al futuro, Darío Barbieri pone su experiencia al servicio del impulso productor del SIPAB y ahora como presidente de la UIA local, en busca del “Parque Ideal”. Con una mirada humana de la producción y del ser industrial, Barbieri da cuenta de las características más sobresalientes de los hombres de la industria.
Proveniente de un pequeño pueblito llamado Saboya en el límite de Buenos Aires y La Pampa, con un arraigado sentimiento filial, Darío Barbieri da cátedra sobre el “ser industrial”.

Recibido de la tradicional escuela industrial, apenas con 23 años se “largó solo”, como dice: “con el coraje nada más. Una mesa de trabajo, seis limas, una morsa y una máquina de agujerear percherón”.

Hoy, encabeza junto a sus hijos, A.D Barbieri S.A, la empresa familiar que lleva más de medio siglo en el mercado y que actualmente exporta sus productos a más de 18 países además de inaugurar su primera planta en el exterior -en Brasil-.

Don Darío, repasa su historia con humildad y sobre todo con gran convicción: “Tenía muchos sueños, muchas esperanzas. Hacía matrices, después me pareció que tenía que hacer matrices para mí. Hice un juego de matrices y empecé a fabricar herrajes para cortinas de enrollar. Después, -como dice Ortega- ´el Hombre es el Hombre y la circunstancia´, nos sucedió que un señor no podía pagarnos lo que nos debía y nos ofreció sus máquinas de hacer cortinas de plástico, de ahí en más nos pusimos a fabricar cortinas de enrollar; eso fue el inicio, después nos parecía que podíamos hacer otras cosas y empezamos a hacer revestimientos, puertas plegadizas y cielorrasos”, recuerda.

Sobre esa base, asegura que "la apuesta siempre fue buscar nuevos rumbos -sobre la base de las cortinas a las que fueron mejorando con los años-. Así, un día comenzaron a fabricar los perfiles para construcción seca. El primer mes hicimos 4 toneladas, ahora estamos haciendo 2 mil toneladas por mes”, dice el empresario.

La empresa estuvo radicada durante 50 años en la localidad de Lanús pero la expansión de las plantas los obligó a cambir su destino hacia el Parque Indudstrial.

“Al final teníamos tres plantas, era inmanejable. En esa época mis hijos ya me acompañaban todos. Julio, ya hace 35 años que acá en la planta y Walter hace 31 años, muchas de las cosas que ven en la planta no son hechas por mí, sino por ellos. También está mi yerno Carlos, y ahora está entrando la tercera generación”.

Tal vez porque parte de esa convicción se sustenta en el “poder creativo” del industrial y el bienvivir familiar, Barbieri considera al industrial como “una raza distinta”. “Es un hombre que vive para su industria, que vive soñando en hacerla mejor, en darle excelencia a lo que produce. Los hombres somos administradores temporales de bienes. Si uno es un buen administrador de bienes, trata de compartirlo para que la gente crezca como crece la empresa”, sostiene.

“Como empresarios tenemos que vivir en un esfuerzo permanente, siendo lo más humano posible. Pero con reflexión, para planear y expresar esos planes. Meditando las palabras, para ser un ser profundo”.

La fábrica nació en el año 53’ y en el año 2008 se instalaron en el Parque, la planta cuenta con 42 mil m2, erigiéndose como la empresa productora líder de insumos para la construcción y referente en el mercado internacional; pero también reconocida –además de por su calidad- por su responsabilidad social, valores éticos y morales. Con un concepto arraigado de la importancia del trabajo digno y de la gente que conforma el grupo humano laboral del la empresa, desarrollando acciones que contribuyan al bienestar social de las familias que integran el equipo de A.D. Barbieri.

La empresa, también colabora con distintas entidades de Almirante Brown y Buenos Aires, entre ellos se destaca el Cotolengo Don Orione, la Fundación Favaloro, la Cooperadora del Hospital Garrahan, UNICEF, Caritas, el Jardín de Infantes del Barrio El Ceibo de Lanús. También son fundadores de la Fundación Becas del Rotary Club de Lanús; colaboran con Centros Oncológicos de la Zona Sur; Bomberos Voluntarios de Lanús y el Asilo de Ancianos San José.

Además colaboran con la Escuela Técnica –como la San Bonifacio y otras Escuelas Técnicas del Sur del Conurbano- capacitando a alumnos mediante pasantía.

AL FRENTE DE LA UIAB

En 2011, Darío Barbieri, fue nombrado presidente de la Unión Industrial de Almirante Brown; en este aspecto, el empresario destaca la importancia de “Impulsar el desarrollo de la industria en el distrito”.

“La industria crece ahora porque hay un gobierno que de alguna manera ha impulsado a la industria, la buena gestión de funcionarios como Debora Giorgi, incluso Lavagna, Ferré -en la provincia de Buenos Aires-, así como ha pasado en Santa Fé y en Córdoba. Creo que esa es la función de la Unión Industrial, impulsar el desarrollo y para eso se requiere apoyo”, consideró.

En este sentido, Barbieri reflexionó sobre varios puntos prácticos sobre los que considera, debería trabajar la Unión Industrial: “creo que tenemos que hacer gestiones para poder desgravar los bienes de capital del impuesto a la ganancia. También creo que la ART es un rémora que algún día el gobierno nacional va a tener que tomar medidas, porque no es algo que no tenga solución, en países como España y Chile son mutuales, que constituye el Estado, los sindicatos y los empresarios, que forman un grupo patrimonial e indemnizan justamente, porque ese es el fracaso de las ART no pagaban lo justo entonces la Suprema Corte concede el derecho a un segundo juicio, pero si se fija una indemnización que requiera del consenso del sindicato con la empresa y si no llegan a un consenso el juez es el Estado, no va a haber necesidad del doble juicio”, expresó el industrial.

Asimismo hizo un fuerte llamado sobre la relación Industria-medio ambiente y consideró que es preciso generar consciencia ambiental. “No se trata solo de cumplir con una ley sino cumplir con una obligación moral que tiene que ver con el futuro de nuestro hijos y nuestro nietos. Uno debería sentirse feliz de no contaminar”, dijo. Por otra parte sostuvo que “hay que pedirle a Acumar y a todos aquellos que están tratando de forzar una reconversión rápida, que las cosas tienen que tener su tiempo. El PRI tiene que ayudar a que las empresas que tienen que hacer una reconvención en sus plantas porque contaminan, tienen que tener el tiempo necesario y los medios”, aseguró. Esto, consideró, “son labores de la Unión Industrial”, así como también la tarea de hacer converger todas las industrias dentro del Parque: “Es preciso lograr ese ordenamiento, porque la verdad es que a nadie le gusta vivir al lado de un galpón, esto en el medio social; pero además cuánto mejor es tener una comunidad organizada, donde las industrias estén todas nucleadas en un sector. Eso trae un orden, los camiones de reparto van desapareciendo de las calles y eso también hace al bienvivir de la gente. Hay una responsabilidad que tenemos que incorporar en las industrias. Yo creo que si las industrias se instalaran todas acá en el parque podríamos tener cloacas, agua corriente. Por mi parte, yo sería partidario de que todos tuviéramos tratamiento de efluentes para no tener pozos negros porque contaminan”, resaltó.

Asimismo destacó que prevé empezar con una tarea de vinculación con industrias -las que están dentro y fuera del Parque- para invitarlos a incorporarse a la Unión Industrial y también para compartir el proyecto de un Parque Ideal en Almirante Brown. Un parque que no contamine, que exporte, que tenga oficina de aduana, que tenga destacamento de policía, un helipuerto, comodidades hoteleras: “todo eso se hace pensando y con el apoyo del Estado, lograr que la Aduana instale una Aduana seca en Almirante Brown, porque hay muchas industrias. Creo que el continente alcanza para incluir a todas las industrias de Brown. Pienso que los parques en el futuro serán temáticos y si eso se logra van a quedar más terrenos para vivienda, se va a embellecer la parte residencial y también la parte industrial”, consideró.

Asimismo consideró muy importante la obra de la autopista con la llegada directa al puerto de La Plata.

Crear, creer, producir

“La industria tiene algo especial”, dice Don Darío reafirmando la convicción de que el industrial es “una raza diferente”. “Creo que tiene que ver –para mí que soy un hombre de fe- que perfeccionar la tierra es una gran tarea de la industria y ennoblecerla es mérito del trabajo para perfeccionarla. Cuando yo tenía 19 años, no había relojes de sereno, no había máquinas de calcular. Hicimos cien máquinas de calcular y cien relojes de sereno. Cuando le puse la cupilla al espiral y arrancó el volante me parecía que había tenido un hijo. La industria es creativa, uno hace cosas que después las ve funcionando”, reflexionó el industrial.

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