La danza de los candidatos empieza a reclamar espacio en Santa Fe

Un año en política no es nada y, dentro de 12 meses, ya estarán definidas todas las candidaturas en el territorio santafesino. Pretendiendo que no se note demasiado más allá de las capillas socialistas, radicales y justicialistas comenzaron con las tertulias, las reuniones —secretas y no tanto— para sentarse a negociar con posicionamientos de máxima.
En el socialismo comienza a germinar la idea de mantener a Hermes Binner como factor de tracción para Rosario, preocupados como están en el PS por los números de alguna encuesta arrimada por una empresa que trabaja para ellos. "No podemos negar lo publicado en LaCapital, pero el dilema en política es cómo bajar de Papa a monaguillo salvo casos de extrema necesidad", dijo ayer un legislador provincial, cercano al sector político del partido. Se refería a la necesidad extrema de conservar Rosario como escuela y teatro de poder si el candidato a gobernador finalmente corresponde a la UCR, y si las circunstancias ameritan que la única forma de ganar la ciudad es bajando a Binner al territorio.

Por estas horas se mensura que Rubén Giustiniani o Miguel Lifschitz son los nombres para la Gobernación, Antonio Bonfatti para la Municipalidad de Rosario y Binner para una diputación nacional. "Y sí, Hermes es nuestra carta, fundamentalmente pensando en los votos de Rosario, que inclinan el padrón", refuerza la fuente, que supedita todo al cronograma electoral. No se le escapa a nadie por estas horas que algunas provincias iniciaron el debate sobre el llamado a comicios, teniendo en cuenta las referencias nacionales.

La mayoría de los gobernadores kirchneristas asume que ir pegado a una boleta en el 2011 con Néstor Kirchner baja las chances de reelección de manera notable. Por eso, la fuga en el campamento K será ostensible.

Pero además de resolver los entuertos de la interna, el socialismo deberá negociar más temprano que tarde con el radicalismo santafesino cuál será la estrategia electoral. Mario Barletta, intendente de Santa Fe, se mostró prudente el lunes en un programa televisivo de Rosario pero estuvo a punto de admitir que efectivamente su pretensión de ser candidato a gobernador tenía correlato con lo sucedido en los últimos comicios en toda la provincia.

Barletta coincidió con Lifschitz en que lo primero será acordar una fórmula con el socialismo, ya que si cada candidato presenta listas propias para gobernador y vice después esos binomios no se podrán integrar en una boleta común. El intendente santafesino necesita hacer pie en Rosario y para eso se reunirá en las próximas horas con el concejal Jorge Boasso, su correligionario más votado en la ciudad.

Por el lado del justicialismo no kirchnerista —donde hay sorpresa en la mayoría de sus dirigentes por el acercamiento de Carlos Reutemann con Binner— la tríada de postulantes a la Casa Gris está definida: Ricardo Spinozzi, Juan Carlos Mercier y Jorge Obeid. Los tres aguardan con más fruición que nadie la hora del lanzamiento del Lole como candidato presidencial (si es que se entusiasma), pero ya Spinozzi dijo que "el peronismo federal tiene que darse una estrategia para volver al poder en Santa Fe y negociar con quien sea el referente nacional" aun cuando Reutemann diga otra vez "no".

El que no sale de su asombro es Mercier. Cuando fue a buscar apoyo de Reutemann, el senador nacional lo semblanteó y le preguntó: "¿Qué dice el peronismo...?".

Como cada vez que se está en la antesala de un período electoral, el rafaelino Omar Perotti amaga con recorrer la provincia antes de lanzar una candidatura a gobernador.

El peronismo oficialista planta bandera en Agustín Rossi, quien camina la bota y agita la militancia kirchnerista, espacio que encontró en el santafesino a un buen defensor de la causa pingüina.

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