Buenos Aires atraviesa un proceso complejo por las consecuencias de su autonomía con respecto a la Nación que hoy, quince años después, generan una situación de orden funcional que no termina de cerrar", dice el arquitecto Daniel Silberfaden, presidente de la Sociedad Central de Arquitectos: "Se dio un paso adelante con el Plan Urbano Ambiental aunque aún no esté reglamentado, lo que explica la falta de soluciones, como en la Autopista Ribereña, que es clave".
Sí, pero no es solo un problema de la Ciudad, falta diálogo con la Nación, porque son tierras compartidas. Buenos Aires tiene cerca de 400 hectáreas que son las últimas que quedan para operaciones estratégicas como la transferencia del transporte privado al público. Todo requiere de una reserva de tierras que la Ciudad hoy tiene, pero no tiene, y es ahí donde falta consenso.
¿Cómo ve los estacionamientos bajo los parques?
Son técnicamente posibles, aunque entiendo el temor de los vecinos de perder árboles por alguna mala praxis. De todos modos hay otro problema, porque qué vas a hacer una vez que liquides todo el subsuelo de las plazas y el tema vehicular siga creciendo. Podés ensanchar las autopistas, aumentar la cantidad de estacionamientos, ¿y después qué? En realidad hay que resolver el transporte público, porque si es un martirio viajar, es difícil que la gente deje el auto.
¿Cree que podrían ampliarse los espacios verdes?
Si uno toma en términos de ciudad la cantidad de espacios verdes que hay, aunque en proporción está por debajo de lo recomendado, no está muy lejos. El problema es la pésima distribución. Si tomo el sector Belgrano o Barrio Norte parece lo mejor del mundo, pero si sumo Almagro o Villa Crespo, la visión es otra. Insisto en que hay una cantidad de tierra disponible para mejorar en parte esa problemática si se cuentan lo que tiene hoy la Nación y que por malas negociaciones no se resuelve. Caballito tiene 17 hectáreas y Retiro ya tuvo un proyecto para liberar terrenos. Es muy posible agregar nuevos espacios verdes.
¿Le parece que las rejas alejan a la gente de las plazas?
Aunque nunca fui partidario de cerrarlas, confieso que desde que hay rejas muchas plazas se ven mejor, pero también creo que son todo un símbolo. Me acuerdo de las plazas con niños y viejos, y ahora encontramos muy pocos niños y muy pocos viejos. Creo que es algo que se perdió por cuestiones de seguridad, de higiene y quizás también de rejas. Hoy los chicos juegan en sus casas y los adolescentes se reúnen en la estación de servicio o en el shopping. Ya no usan la calle como lugar de encuentro. Las nuevas generaciones perdieron registro de que Buenos Aires era una ciudad muy amable porque tenía una calle ocupada tanto de día como de noche, y no eran sólo sus bares, también eran sus plazas. Lo grave es que no hay reemplazos, esta situación vacía la ciudad y si bien la reja tenía el objetivo de cuidar los parques, hoy también los usa mucha menos gente.
¿Cómo convive lo que se construye con lo anterior?
Es un tema moderno. Empezamos a tomar conciencia del patrimonio en los 70 y lamentablemente en el medio hubo muchas pérdidas. Me parece importante la actitud de los vecinos, aunque ahora hay que trabajar bajo normativas que no congelen la Ciudad, porque debe cambiar y crecer. Hay que determinar cuales son aquellos edificios y áreas que merecen reconocimiento, e incluir a los contemporáneos como la Biblioteca Nacional o el ex Banco de Londres que probaron tener un valor icónico muy caro a los porteños. El tema también incluye la incertidumbre legal que afecta al derecho privado. Acá el Legislativo tiene que trabajar mucho, lo que está en juego es el patrimonio y el derecho de las personas de hacer uso de sus cosas. Se puede y conservar.
¿Qué demolería?
Voy a contestar por la negativa: no demolería el Luna Park. Fijate, es un edificio que técnicamente es un galpón, que no dice nada, salvo las boleterías del edificio original que son Art Decó. Pero la memoria de la gente con respecto al Luna Park indica que lo mejor que se puede hacer es revitalizarlo como lo que es, un centro multipropósito por el que pasaron grandes figuras.
¿Se pueden igualar zonas como Madero y Lugano?
Son extremos, también hay zonas intermedias como Almagro o Paternal. El Plan Urbano Ambiental plantea la creación de subcentros: esto permitiría que crezcan los edificios en determinados barrios, que haya más cantidad de servicios y que uno pueda desde casarse hasta vender su casa, manteniendo las zonas residenciales y sin necesidad de viajar hasta el centro. Eso es democratizar la ciudad. Por otro lado, yo aspiro a una ciudad diversa, por eso tampoco me gusta el proyecto de Puerto Madero, lo admiro, creo que nació con una visión de grandeza. Pero se quedó en la postal. Me gusta la diferencia, las calles ocupadas, la convivencia, pero no la inseguridad. Me gusta la ciudad de la esquina, y no es una visión de viejo, es la de alguien que vivió toda su vida acá, y que jamás se iría.
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