Es radical y fue funcionario en Mendoza y la Nación, pero niega haber llegado al Consejo de la Magistratura como el candidato de la UCR. Cuestiona la injerencia del Gobierno nacional en la Justicia.
“El derecho no es una profesión, es un modo de vida; uno siente y piensa como abogado”, afirma Daniel Eduardo Ostropolsky, el hombre que hace cinco días se convirtió en el primer mendocino que, en representación de sus pares, integrará el Consejo de la Magistratura de la Nación, el órgano encargado de nombrar, seleccionar y destituir jueces federales.
Con su triunfo, el kirchnerismo pierde poder ya que se trata de un letrado crítico de la influencia del Poder Ejecutivo sobre la Justicia.
“Todo lo hice a prueba y error, por suerte hubo más aciertos”, pronuncia su fórmula, cansado de tantos días de campaña y de las ajetreadas horas que vivió tras haber ganado los comicios de letrados del interior del país para colocar al único miembro que tienen en el Consejo. Desde que comenzó a funcionar el órgano en 1996, ningún mendocino había ocupado el cargo y ni siquiera había sido candidato.
“Desde el interior es muy difícil promover una campaña de carácter nacional”, sostiene el por ahora presidente del Colegio de Abogados de Mendoza. El hombre deberá dejar este puesto y suspender su matrícula para asumir por cuatro años en la nueva función, por la que cobrará un sueldo mensual.
Ostropolsky hizo campaña como si fuera un político que aspira a un cargo electivo y logró ganar a los cuatro candidatos con los que compitió. Recorrió las provincias, con la lista 1 (“Para la recuperación de la Justicia”) intentando llevar sus propuestas. Las plasmó en folletos con su foto que entregó a los diferentes colegios de abogados a lo largo y a lo ancho de la Argentina.
Tiene un discurso crítico al actual funcionamiento del Consejo de la Magistratura y eso fue lo que transmitió al resto de los letrados. “Hay que liberarlo de la injerencia del Poder Ejecutivo, que no va a ser una tarea fácil porque está visto que tiene reticencia a aceptar límites. Un ejemplo es la resistencia a aceptar el fallo de la Corte Suprema que ordena reponer al ex procurador General de Santa Cruz”, advierte.
Ser miembro del Consejo no es la primera actividad pública nacional a la que accederá. El abogado, que tiene 61 años y cinco hijos, fue director del Banco de la Nación Argentina, mientras duró el trunco gobierno de la Alianza. Las ganas de participar en la vida pública las lleva en los genes.
Es el segundo hijo de cuatro hermanos que también son “conocidos” en Mendoza: Hugo fue asesor del ex gobernador Santiago Llaver; Carlos es el presidente del Consejo Empresario Mendocino y Aldo fue ministro de Hacienda durante la administración de Roberto Iglesias.
Los Ostropolsky también tienen otra cuestión en común: su afiliación a la UCR, herencia del padre, quien fue presidente de la Cámara de Diputados en 1960. El nuevo consejero no niega ese vínculo pero se muestra incómodo porque se le atribuyó haber llegado al Consejo con el apoyo del partido.
“Soy afiliado radical y voy a dejar de serlo antes de asumir, tal como exige la legislación. Tengo muy en claro dos cosas: que soy el representante de los abogados y no de un sector político, y me han apoyado amigos radicales y de otros partidos como el Pro, el Socialismo, el Peronismo Federal, el PD, universidades, fundaciones, etc. Reducir el tema a una fracción es depreciar la función de consejero. No estoy dispuesto a aceptar esta situación porque después, cualquiera sea mi accionar, me van a acusar de hablar desde una parcialidad política que a mí no me representa”, advierte.
Que se le adjudicara el respaldo de la UCR a su candidatura no es lo único que lo inquietó durante el mes y medio que duró la campaña. De acuerdo a algunas versiones, Ostropolsky fue sindicado como un posible voto a favor del camarista federal Luis Miret, quien será sometido a juicio político por estar acusado de no investigar torturas y desapariciones antes y durante la dictadura iniciada en marzo de 1976.
“No sé de dónde sale esa información. No tengo compromiso de ninguna naturaleza con Miret. Ha sido un argumento de campaña que se usó con fines espurios para limitar las posibilidades frente a la creciente adhesión a mi candidatura.
Yo nunca he sido funcionario judicial ni he litigado en la Justicia Federal. No soy amigo del doctor Miret. Tengo total independencia de criterio”, se defiende.
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