El secretario de Ingresos Públicos de Tigre explicó los motivos de la buena recaudación en el distrito que gobierna Sergio Massa. Además, manifestó que el desfasaje en la llegada de fondos de coparticipación no altera el Presupuesto porque hay “gestión propia”. También habló de las construcciones clandestinas.
Usted parece ser el hombre de la receta mágica. Imagino que muchos intendentes querrían tenerlo en el gabinete, teniendo en cuenta los niveles de recaudación que hay en Tigre.
Agradezco las palabras, pero quien paga los tributos es la ciudadanía, y el reflejo de las últimas elecciones en Tigre demuestra que la gente acompaña la gestión de Sergio Massa. Esos mismos porcentajes de votos a veces se trasladan en el cumplimiento de las obligaciones tributarias. Eso, para un administrador, ayuda mucho.
Dice que el secreto está en el hombre que gestiona.
Por supuesto. La gente paga los tributos, o no, en función de la conformidad con los servicios recibidos.
¿Cuál es el porcentaje de cobrabilidad en Tigre?
Determinar un número de forma absoluta es difícil. Los porcentajes van cambiando en función del tiempo. Si se mide a los 90 días del vencimiento tenes un porcentual, y si lo medís a 2 años tenes otro. En general, medidos a 90 días, estamos próximos al 80 % en la tasa de servicios municipales. Y en el 85 % en la tasa de verificación de industrias y actividades comerciales.
¿Conoce cuál es el promedio provincial?
Hay que ver la composición de municipios de la provincia de Buenos Aires, que tiene 135 municipios, de los cuales no llegan a 20 las administraciones tributarias que tienen competencia importante. La administración tributaria de Tigre está equiparada a alguna provincia del interior del país. Entonces comparar a Tigre con algún municipio del interior, que apenas tiene personal profesional, es muy difícil. La media de la provincia está muy por debajo de lo que nosotros estamos recaudando. Hay municipios del segundo cordón del conurbano que no llegan al 40 % de recaudación.
Tigre aprobó un Presupuesto enorme de 1.200 millones de pesos, ¿tuvo mucho que ver la recaudación en este número?
Sí. Por un lado está el destino de los gastos y por otro la fuente de financiamiento. Los ingresos deben ser igual a los gastos cuando se presenta un Presupuesto. Con lo cual, se debe llegar a la recaudación para cumplir con cada uno de los gastos. De esos 1.200 millones, hay 900 millones que son de gestión de la propia administración tributaria del Municipio y 300 millones que vienen de transferencias de obras del estado nacional o provincial.
¿Cuáles son las obras más importantes que están en agenda?
Son obras que comenzaron en años anteriores y que continúan, como la Ruta 27, la Ruta 9, el Hospital de Tigre próximo a inaugurarse.
Los presupuestos suelen aprobarse en diciembre, en ese momento los municipios desconocían la situación que se cristalizó entre marzo y abril con la coparticipación provincial. ¿En Tigre generó algún compromiso presupuestario?
Tenemos una gestión de 900 millones. De allí lo que viene de coparticipación de la provincia de Buenos Aires son aproximadamente 180 millones. El desfasaje que provocó el fondo educativo, que no tenía contemplado la provincia o que informó de una manera distinta a la que lo debería haber hecho, correspondía a un 10 %. Con lo cual estamos hablando de unos 18 millones sobre una recaudación total de 900 millones. Es importante pero no es lo que nos desvirtúa el Presupuesto. Distinto es para los Municipios del interior donde hay otra composición de los ingresos. Nosotros tenemos una dependencia de los recursos no afectados para obras que no llega al 25 %, el resto es todo gestión propia.
¿Siempre fue así en Tigre o se da en los últimos años?
Se está dando en los últimos años. En los últimos 3 años hicimos cambios importantes en la estructura de la recaudación. Venimos haciendo una progresividad en la tasa de servicios municipales, y también hemos cambiado la tasa de actividades comerciales. El mundo comercial de los últimos años nos ayudó a que se eleve la recaudación.
¿Cómo es la situación de los barrios privados?
Tenemos 96 barrios privados. Queremos ayudarlos, no atacarlos. A veces se muestra la inspección nuestra como un ataque, y no lo es. Hay una confusión, los emprendedores urbanísticos realizan operaciones inmobiliarias con el particular, y le exigen que deben cumplir con determinadas cosas para la construcción. Y en la estructura de los emprendedores hay oficinas que controlan y el vecino cuando compra cree que presentando el plano ahí está cumpliendo con la Municipalidad. El trabajo de la Municipalidad es indelegable, no vamos a delegar el control de obras particulares en una empresa privada. Eso sucedió con un barrio, donde comenzaron a construir con autorización del emprendedor y no del Municipio. Nosotros lo informamos periódicamente a la empresa, Nordelta, y ante la falta de respuesta hicimos una inspección con determinación particular de cada uno de los que había construido. Al día de hoy, de las 480 viviendas que intimamos, se regularizaron unas 150 aproximadamente.
¿Apuntan a las construcciones ilegales más allá de los barrios privados?
En el 2009 hicimos un cambio de tecnología importante. Empezamos a trabajar con imágenes satelitales periódicas, que nos ayuda a ver desde arriba más fácilmente cómo evolucionan los barrios. La aplicación de la tecnología para la política tributaria ayuda mucho en estas cosas. A finales de 2009 hicimos un relevamiento total del distrito, y se determinaron 7 millones de metros cuadrados construidos y no declarados. Implica que no pagaban la tasa de servicios municipales ni los derechos de construcción como corresponde. Hay todo tipo de construcción, desde empresas con galpones no declarados, una tercera o cuarta habitación en un barrio como Bancalari, o casas completas, quinchos o piletas. Decir que no declaran las construcciones los de barrios privados está mal. Abarca a todos. Se estima que el 25 % de las construcciones no las declaran al municipio. Empezamos a hacer un seguimiento más próximo. En este caso, el trabajo que hicimos entre febrero y marzo, fue localizado a barrios privados donde comprando imágenes se veía claramente una expansión. De un terreno con movimiento de suelo pasamos a ver un terreno con 300 viviendas instaladas. Es más difícil cuando hay que buscar en barrios abiertos como Pacheco, Tigre Centro, Benavidez o Don Torcuato.
¿Y cuáles son las buenas noticias para los que están en regla o tienen todo al día?
Sorteamos un televisor color todos los meses entre los que están al día y no tienen deuda con el Municipio. Nos ha servido mucho. Conocemos a los que deben, y a veces no conocemos a los que pagan. Hay vecinos que hace 40 años están en el Municipio y nunca dejaron vencer la cuota. Es el momento más alegre del mes cuando hacemos el sorteo y entregamos el premio a una persona cumplidora. El premio es simbólico, y para la gente es grato sentir que el Municipio los tiene en cuenta. Ahora acordamos con la Agencia de Cultura de Tigre que nos van a dar entradas para las distintas funciones del teatro Nini Marshall, Indú o Pacheco. Vamos a llamar por teléfono a los cumplidores para ofrecerles entradas.

Comentá la nota