En el marco del cierre de campaña de Nuevo Encuentro, REALPOLITIK dialogó con el actual concejal acerca de cuál es su mirada sobre la provincia y el municipio. También explicó por qué el electorado debe optar por la fuerza que lidera Martín Sabbatella.
Con mucha alegría y mucha fe porque se formó un grupo muy interesante. Nuevo Encuentro conjuga a la militancia progresista, peronista y no peronista, que hace tiempo no veía una alternativa y ahora la encontró en el último tramo del proyecto del kirchnerismo.
Dentro de esa avenida general por la que transitan los hechos de gobierno que abrieron una etapa diferente en la historia argentina, todavía falta un vehículo adecuado para la provincia de Buenos Aires y municipios como el de La Plata. En broma, el compañero Saín twitteó que le daba miedo venir a la ciudad porque estaba cada vez más parecida al Merlo de Othacehe.
Él es especialista en seguridad, uno de los que más sabe acerca de la provincia de Buenos Aires, donde está la mayor asociación ilícita del país como la bonaerense. Hoy, a cambio de que no le incendien la provincia, el ministro Casal y el gobernador Scioli dejan hacer a la policía y todos sabemos que los grandes negocios ilegales están regulados informalmente con rienda corta por la policía y jefes políticos locales.
Esto no es nuevo y siempre pasó pero cada vez se vuelve más complejo y se transforma en una potencia social, económica y política. Todos saben que la policía puede voltear un gobierno en días, le pasó a varios gobernadores. De pronto pueden empezar a aparecer hechos sangrientos.
En un foro que se hizo hace poco, nuestro candidato a intendente, frente a los voceros de la derecha y la mano dura que dicen que nos están matando, se pregunta quiénes lo hacen. Algunos candidatos del Pro hablaron de los derechos humanos de los delincuentes, como si fuera una paradoja y ellos no fueran humanos. Pero se trata de hablar de los derechos humanos de los marginados y la mayoría de los hechos delictivos tiene a por lo menos un integrante de la policía como cómplice, partícipe necesario o encubridor.
A los representantes políticos progresistas siempre nos cuesta encarar estas cuestiones pero no tenemos que dejárselas a los opositores o a los defensores de la mano dura. Nos oponemos a eso porque lo principal es lograr una sociedad más equitativa a todo nivel.
RP.- ¿Qué pasa a nivel local?
Es lo mismo. Acá quizás no tenemos tanta incidencia en la economía o el trabajo pero hay otros ejes de inclusión. Una de ellas puede ser la cuestión urbana.
Nosotros siempre dijimos que faltaba un plan estratégico para la ciudad pero no es así: hay un plan estratégico pero es de los grandes negocios que lo vienen llevando adelante desde antes de la época de Alak. Son negocios explosivos en el corto plazo y que dejan millonadas.
Entonces, dejar que ellos dispongan en qué ciudad queremos vivir es una irresponsabilidad. Es de una perversidad social y política deleznable; lo hacen a costa de llenarse los bolsillos o porque se bancan grandes campañas políticas. Los multimedios ya son de los grandes grupos de negocios y son la punta de grandes horizontes económicos.
A costa de eso, se termina de configurar una sociedad en la que algunos barrios quedan integrados por el transporte y otro no, por el precio de la tierra, de los alquileres y las conexiones de los servicios públicos. Así se define una sociedad de incluidos y excluidos bien menemista, noventista, neoliberal, injusta y perversa.
¿Qué más puede salir de una sociedad así que no sea perverso?. No hay peor violencia que la desigualdad.
RP.- ¿Cómo se hace para convencer al platense de que vote a Guerín y a Sabbatella en lugar de Carlotto o Bruera y Scioli?
Hay muchas agrupaciones que levantan la bandera de “Kibo” o de Scioli porque entienden que es una manera de defender el proyecto nacional.
Es una manera de defender lo que fue bueno durante estos años como el nivel de vida o el miedo de los sectores bajos a la falta de trabajo que está desapareciendo. En los sectores medios también hay una inestabilidad constante y frente a eso, las operaciones de la prensa decían que de Narváez se estaba acercando y que iba a hacerse fuerte en la provincia de Buenos Aires un núcleo anti Cristina.
Con todo eso, lo más fácil era votar completamente al Frente para la Victoria. Pero luego de las primarias, todos esos miedos que se anunciaba se vieron que no iban a suceder y la gente está pensando mejor. La gente ahora se pregunta por qué votaría a Scioli que en cuestiones de inclusión social no ha hecho nada. Es un tipo de derecha.

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