La dama de hierro de Luján

La dama de hierro de Luján
La esposa del intendente de Luján quedó en el ojo de la tormenta al ser considerada como uno de los motivos de la ruptura con los concejales de su partido. Y, mientras arriesga una fórmula para la gobernación Bermejo-Parisi, se prueba el traje de intendenta.

Habla en primera persona del plural. Ella usa el “nosotros” cuando se refiere al proyecto político que encarna con su marido, el intendente de Luján de Cuyo, Omar Parisi (PD), y aunque intenta quitarse protagonismo, no lo consigue.

Marisa Garnica quedó en medio de un revuelo luego de que los concejales de su partido decidieran, la semana pasada, dar la espalda a la gestión de su marido y la acusaran de influir sobre él. Ahora, mientras intenta alejar cualquier mote de “matrimonio político”, recoge el guante y lanza: “No me parece alocada una fórmula (Adolfo) Bermejo-Parisi; creo en proyectos de gobierno”, en clara apertura al peronismo.

“A mí me gusta estar encima de la cosa; cuando yo era profesora de Educación Física y daba natación, me metía a la pileta, no me quedaba tomando sol”, pronuncia convincente Garnica mientras uno de los cinco hijos que tiene con Parisi asiente con la cabeza. La primera dama de Luján o la dama de hierro, como la llaman en el mundillo político para ironizar sobre su fuerte figura, se defiende de los ataques de los ediles diciendo que “ellos entienden la política de otra manera”.

La coordinadora de Derechos Humanos, Familia y Comunidad lujanina (es el cargo que posee y por el que dirige 10 áreas municipales) sostiene que es necesario moverse “sin distinciones políticas”, mientras viaja con la memoria a sus comienzos en la militancia.

“Yo peronizaba al partido”, cuenta al recordar sus inicios de la mano de su único novio y marido, Parisi, a quien conoció cuando ella tenía 14 y él 19. Deja de lado por un instante su estilo tenaz e inmediatamente se le llenan los ojos de lágrimas.

Es que piensa “en las mujeres de Ugarteche” a las que enseñó a tejer, compartió el mate y dio gimnasia cuando “el Omar” hacía la campaña para concejal de Luján, a comienzos de los ‘90. No fue su primera experiencia política: Garnica se había animado antes a ser vicepresidenta del Centro de Estudiantes de la despolitizada Facultad de Educación Física en la que estudió.

Pero después y al igual que su marido, la mujer creció en los cargos públicos junto a un hombre con el que hoy están enfrentados: Omar De Marchi. Fue él quien le pidió primero que se hiciera cargo del área de Desarrollo Social días antes de comenzar su segunda gestión en Luján de Cuyo y quien le confió luego la plaza de Chacras de Cuyo que ella, llena de orgullo, confiesa haberla impulsado en sólo “119 días”.

Tal vez ahí puso en práctica su estilo: “proactivo”, como se autodenomina, en medio de su detallado discurso, que sustenta con documentos y recortes de diarios que guarda y entremezcla con risas y algunos insultos.

El vínculo con De Marchi se hizo cada vez más estrecho y las familias se hicieron amigas y la política los unificó en un solo sector. Es por eso que Parisi, de nuevo concejal, asumió la intendencia interina de Luján cuando De Marchi emigró al Congreso nacional en 2005. Pero con el correr del tiempo y la llegada de las elecciones de 2007, cuando Parisi ganó por el voto popular, la relación se fue deteriorando y hoy ya no hay vínculo.

“No existe relación con De Marchi”, asegura Garnica. En cambio, a pesar de que jura que para las próximas elecciones “ellos” harán “lo que diga el partido Demócrata”, la dupla política fue generando lazos con políticos de otro color.

“Somos con Bermejo lo que antes éramos con De Marchi”, asegura Garnica. Vacaciones juntos, cenas, consultas políticas son comunes entre el dúo demócrata y el senador nacional justicialista y ex intendente maipucino. “Cuando fue lo del matrimonio gay (proyecto de ley que Bermejo votó en contra) nos llamamos y nos consultamos”, ejemplifica.}

Tanto es así que se anima a decir que “no es para nada alocado pensar en una dupla para la gobernación Bermejo-Parisi (o viceversa). Creo en proyectos políticos en los que haya un trabajo serio. No creo que haya que juntar nombres y apellidos sino que nos tenemos que sentar a ver qué Mendoza queremos”.

¿Cómo entra Garnica en ese esquema? Parece ser un secreto a voces: quiere dar el gran salto y ser intendenta. No lo asume pero tampoco lo niega. “Nunca lo pensé” dice.

Pero después, confía que también le suelen preguntar si quiere ser legisladora y es entonces cuando da más pistas con dos frases. “Mi gran debilidad es que me gusta hacer todo y no sé priorizar”, dice primero y después, remata: “A excepción de Hacienda, he estado en todas las áreas municipales”.

No esconde la cercanía con Bermejo y tampoco con Jaque.

“Es muy buena persona y su señora también”, afirma sobre el primer mandatario con un largo silencio detrás. “El Gobernador está trabajando fuertemente en el hospital de Luján, hay cosas que van más allá de la política”, aclara.

Tampoco parece sentirse lejos del kirchnerismo aunque no le gusta que la comparen con la Presidenta. “Sé que existen esas comparaciones, me molestan”, pero no guarda elogios para “la asignación universal por hijo implementada por el Gobierno nacional que ha subido la matrícula en las escuelas de Luján” y las “cosas acertadas” de la Casa Rosada.

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