La "dama del cemento" que invirtió en arte, medios y hasta en el fútbol

Amalia Lacroze se hizo cargo en 1976 de la Cementera Loma Negra, tras el fallecimiento de su esposo y fundador de la empresa, Alfredo Fortabat. Durante su gestión, triplicó el patrimonio de la compañía y luego la vendió en 2005 al grupo brasileño Camargo Correa.
Hija de un médico y una ama de casa, Amalia Lacroze nació el 15 de agosto de 1921. Su abuelo, Federico Lacroze, fue un pionero del tranvía porteño y hoy se lo recuerda con una estación en la Línea B del subte. Muy joven, a los 21 años, Amalia se casó con el abogado Hernàn de Lafuente, con quien tuvo a Inés, su única hija.

El amor no prosperó y después se casó en Montevideo con el fundador de la empresa cementera Loma Negra, Alfredo Fortabat, un promisorio empresario 27 años mayor. A partir de esta relación, la vida de Amalia cambió completamente.

En poco tiempo, “ Amalita” se destacó en el empresariado nacional y poco a poco tuvo más influencia en los círculos de poder. Estuvo al lado de Fortabat hasta su muerte, en 1976, y se hizo cargo de la empresa y heredó una fortuna que la convirtió en una de las mujeres más ricas de la argentina. Astuta para los negocios, logró triplicar el patrimonio de Loma Negra y llegó a tener u$s 1800 millones. En 2005, vendió la empresa al grupo brasileño Camargo Correa.

La empresaria llevó adelante la Fundación Fortabat, invirtió en medios de comunicación – La Prensa, Radio El Mundo y Horizonte-, y gracias a sus aportes el Club Loma Negra creció durante la década del 80, y en 2008 inauguró en Puerto Madero el Museo Fortabat, su colección privada de arte argentino.

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