El histórico dirigente dejó de lado la lectura del discurso e improvisó una arenga cargada de definiciones políticas.
Después pasó al plano local, donde en el área de salud prometió la pronta inauguración de un tomógrafo en el hospital Bocalandro, la reformulación de la sala de internación del hospital Carrillo, donde hasta ahora existe una gran sala con casi 100 camas, y se reformará para contar con habitaciones para dos o tres camas, separadas entre las que requieren menor complejidad y los casos que revistan mayor gravedad. Además señaló que el hospital Di Próspero contará con una nueva ala por lo que se podrá separar a los pacientes odontológicos de los oftalmológicos.
Con respecto al conflictivo tema de la seguridad ciudadana, prometió la inmediata instalación de una dependencia de la Policía Federal y la apertura de nuevas fiscalías y juzgados, la compra de 98 camionetas y la elevación al ministerio de seguridad de una lista de retirados de las fuerzas de seguridad, que se encargarían de conducir los móviles; esto para delimitar si alguno no fue expulsado por cometer ilícitos al amparo de su cargo.
Además de informar que en la ex Tucán se creará un polo donde funcionaran oficinas de organismos nacionales como Afip, Anses, Pami y Ministerio de Trabajo.
Se refirió también a la expropiación de distintos predios, al arreglo de estaciones ferroviarias; se quejó de los opositores que organizan marchas a la vivienda del jefe comunal, advirtió que sabrá que hacer en estos casos, y culminó con un mensaje con un llamando a no judicializar lo que se debe discutir en las instituciones constitucionales, ya que señaló "Yo nunca fui botón".


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