Curtarsa vuelve a mentir sobre sus efluentes

A través de una solicitada, la empresa intentó desestimar los resultados de estudios recientes efectuados por el Municipio. Para eso recurrió a la resolución 336/03, pero olvidó mencionar una norma de 2008 que reactualiza los límites máximos permitidos.
Bajo el título “Vuelven a mentir sobre los efluentes”, en la edición del sábado pasado Curtarsa salió al cruce de estudios recientes efectuados por el Municipio donde se demuestran valores elevados de cromo en los líquidos que llegan al río Luján. Según la empresa, la nota publicada por este bisemanario detallando los resultados obtenidos “contiene algunos elementos que no son verdaderos y nos gustaría dejar claro para la opinión pública”.

Así, la curtiembre asegura que el valor límite para el cromo total exigido por la Autoridad del Agua (ADA) es de 2000 microgramos por litro. Para eso, recurre a la resolución 336 de 2003. De la misma manera, indica que en cuanto al manganeso el límite es de 500 microgramos por litro, y no de 100 como expresa la nota periodística.

También afirma que los parámetros referidos a nitrógeno amoniacal y nitrógeno total “no son exigidos por la ADA ni figuran como parámetros a informar en el Certificado de Aptitud Ambiental”.

Ante eso, cabe recordar el conjunto de normas que regulan la emisión de efluentes a cursos de agua dulce. En su defensa, Curtarsa parcializa la documentación existente al tomar sólo aspectos que, a simple vista, indican que los últimos estudios arrojan parámetros permitidos. Además, centra la atención en un estudio en particular, pero ignora la abundante documentación existente sobre reiteradas irregularidades registradas desde hace décadas.

EL CONJUNTO

La normativa del agua en la provincia de Buenos Aires se constituye de la lectura conjunta de la ley 5965, sus decretos reglamentarios 2009/06 y 3970/90, y las resoluciones de los sucesivos organismos provinciales que fueron autoridad de aplicación, tanto la ex Administración General de Obras Sanitarias de Buenos Aires (AGOSBA) como la actual Autoridad del Agua (ADA).

La resolución 336/03 que cita Curtarsa fue complementada por la resolución 335/08. En esa última disposición se establece un límite para el cromo total de 2 microgramos (ug/l) para protección de vida acuática, y de 20 (ug/l) para protección de peces.

En su artículo 5, la resolución del 2008 establece “aprobar los parámetros de vuelco que como anexo 5 forma parte de la presente, que resulta complementaria de la resolución 336/03”. Dicho anexo fija los límites al remitirse a la tabla 2 del decreto 831/96, reglamentario de la ley nacional 24051, de residuos peligrosos. La tabla 2 determina el límite de 20 microgramos para el cromo, a través de la observación 7. Los estudios efectuados a Curtarsa arrojaron una cantidad de ese metal pesado de 40 microgramos.

A su vez, la misma tabla comparativa fija un límite de 100 microgramos para el manganeso, y no de 500 como asegura Curtarsa al recurrir a la resolución anterior.

Por otra parte, en cuanto al nitrógeno amoniacal, resulta necesario recordar la resolución de AGOSBA 389/98, que goza de plena vigencia, donde se establece el límite para vertidos a cuerpos de agua en los 25 mg/l. En el caso de los estudios efectuados en Curtarsa, ese ítem arrojó 133,4 mg/l.

Continúa la recolección de firmas

Como parte de la intensa campaña llevada a cabo por la Asamblea de Vecinos y Organizaciones por el Medio Ambiente a favor del ambiente sano y el trabajo digno, el miércoles continuó la recolección de firmas en apoyo a la relocalización de Curtarsa.

Tal como ocurrió semanas atrás en la localidad de Jáuregui, los asambleístas repitieron la tarea en la plaza Colón, donde obtuvieron una muy buena recepción por parte de los vecinos. Por eso, los impulsores de la iniciativa calificaron de “muy positiva” la jornada de concientización y participación vecinal. Hoy, cerca de las 17, la recolección de rúbricas se trasladará a la plazoleta Antigua Estación Basílica. Estas actividades tienen lugar en paralelo a dos proyectos legislativos, uno provincial y otro nacional, que apuntan a la reubicación planificada de la curtiembre bajo nuevas formas de producción.

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