Pareciera que cualquier sujeto que cometió un acto de sometimiento sexual hacia otro, tiene que haber sido víctima de un episodio de ese tipo. A esa idea apelaron desde la Iglesia para justificar los abusos cometidos por José Ilarraz, investigado por violaciones a más de 50 niños. INFOnews y una serie de argumentos que dan por tierra con una verdadera falacia.
La dudosa expresión fue pronunciada por monseñor Juan Puíggari, quien aseguró que su par Justo José Ilarraz, a quien se le imputan por lo menos 50 casos de abusos contra niños de entre 12 y 14 años ocurridos en el Seminario de Paraná entre 1984 y 1992, habría sido violado de pequeño por curas cuando tenía entre 10 y 11 años durante el Pre-Seminario.
“Tanto yo como el padre Justo fuimos abusados en este mismo lugar, cuando éramos dos pequeños. Pobre Justo; él no pudo hacer nada con su herida. Yo lo superé y pude seguir por el buen camino”, comentó el conocido presbítero de Paraná. Ahora bien, una persona que cometió abusos y fue abusada durante su infancia, ¿Puede llamarse “pobre” como el propio Puíggari calificó a Ilarraz?
“Escucho muchas personas que son víctimas de abuso, y puedo asegurar que no repiten esa conducta. Más bien todo lo contrario: tienen una personalidad marcadas por la culpa, la sumisión, la opresión que genera el aplastamiento del poder” aseguró la psiquiatra Silvina Rivilli, directora del Congreso de Salud Mental que organiza Madres de Plaza de Mayo.
Rivilli sostuvo que la idea de que una persona abusada es un potencial abusador “circula con frecuencia pero no es cierta”. Y su postura está fundamentada desde el trabajo clínico, pues sostiene que un sujeto que de manera “sistemática y repetida comete actos de abuso, como el cura de Paraná, es consciente de su acción”, por lo que no puede justificarse. “Es inadminsible”, sentenció la especialista.
Los niños, las víctimas más frecuentes
Respecto a la frecuencia con la que este tipo de episodios se desatan al interior de la Iglesia, Silvina sostuvo que se trata de un “fenómeno particular que se da con mucha frecuencia” en el clero; aunque “la primer institución donde se cometen abusos es en la familia”.
El poder de una falsa verdad
“Es una falacia absoluta. Un argumento no válido”, lanzó la licenciada en Psicología Zoya Tescari, al ser consultada por INFOnews sobre la posibilidad de que toda persona abusada se convierta en abusador.
“Los abusadores son personas sin criterios de maduración, que no han internalizado las reglas. Los abusos se producen en el marco de una estructura de poder que garantiza el silencio”
De acuerdo a la especialista, esa aseveración se estructura sobre el principio de aprendizaje, ya que según ese argumento pareciera ser que el abusador “aprendió” a abusar sexualmente de otra persona, por ser víctima de un episodio de ese tipo, y repite la conducta.
A pesar de desmentir la expresión, Tescari precisó que estadísticamente hay datos que indican que muchas víctimas de abuso se convirtieron luego en victimarios, lo que no quiere decir que “todo abusador haya sido abusado o a la inversa”. Más bien, ese tipo de conductas tiene que ver con rasgos del sujeto, como la perversión y el goce por sometimiento.
“Son personas que carecen de criterios de maduración, que no han internalizado determinadas reglas. Ese tipo de conductas se produce en el marco de una estructura de poder que garantiza el silencio”, analizó la psicóloga, al tiempo que comentó: “quienes cometen actos de abuso no tienen conciencia crítica del acto cometido”.
Dificultades para definir los perfiles
En el último tiempo, además del caso de Justo José Ilarraz -acusado de abusar a, por lo menos, 50 seminaristas de entre 12 y 14 años- se suma el episodio ocurrido en el Colegio Marianista de Caballito. Allí, Sebastián Cuattromo denunció haber sido víctima de delitos sexuales, sucedidos en 1989, por Fernando Enrique Picciochi; por entonces docente y representante del clero, quien también alegó haber sido víctima de abusos dentro de la propia Iglesia.
El 80% de los abusos se cometen al interior de las familias
“Hay personas correctas, respetuosas, aparentemente equilibradas y cordiales que alguna vez en su vida cometieron actos de este tipo”, aseguró a INFOnews la licenciada en Psicología Social, Liliana Guido; tratando de mostrar las dificultades que se presentan a la hora de identificar a un posible abusador.
Como el resto de los especialistas consultados por este medio, Guido sostuvo que la estructura de poder, es casi una condición sine qua non para que los episodios de sometimiento sexual se desaten. “En el caso de la Iglesia, la situación de poder es muy clara, lo que garantiza impunidad. Generalmente estos episodios suceden con personas con las que se interacciona cotidianamente”, analizó Guido. Y siendo la proximidad cotidiana una característica tan frecuente entre abusador y abusado, es hora de que el asunto –por más angustiante y doloroso que resulte- se ponga en circulación. Más vale tarde, que nunca.
Por:
Cecilia Toledo
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