Nada se conoce sobre el posible paradero de la menor y no han surgido nuevos indicios a pesar de la recompensa. Incomprensible falta de respuestas para un caso donde está en potencial peligro la vida de una niña.
En los días previos a su alejamiento, la menor habría manifestado a sus compañeras el deseo de irse de su hogar, revelación verbal que fue expresada entre quejas por malestares físicos, que Sofía decía padecer. A la escuela también había llegado unas semanas antes el padre de la jovencita, Marcelo Viale, aunque se desconoce cuál fue la intención real de aquella visita escolar, ajena al hábito familiar.
Se sabe que Sofía ese viernes con temperatura de verano salió como otras veces a vender panificación casera. Llevaba los productos preparados por su mamá en un carrito de dos ruedas, y ofrecía los alimentos en distintos barrios. Según una fuente judicial, la menor habría sido vista en las adyacencias de las calles 34 y 1 de General Pico. En un comercio ofreció sus productos, pero el dato llamativo es que Sofía habría descendido y ascendido de un vehículo. Ese automóvil, cuya descripción está en manos de la policía desde hace tiempo, nunca fue ubicado. Incomprensible, que a un mes de la investigación ese potencial dato permanezca en la nebulosa.
Tampoco pudo ser ubicado el carrito que usaba la menor ni el celular que nunca más respondió y ni se activó. La recompensa que ofrece el gobierno provincial, de 100 mil pesos, tampoco parece sacar del letargo o quebrar el "pacto de silencio", a quienes pueden saber algo sobre el destino de Sofía Viale.
Los indicios dados por la menor sobre su deseo de irse del hogar, es el punto donde se apoya la hipótesis de la fuga de hogar, aunque se desconoce quién o quiénes, conformaron el entramado para captar ese anhelo de la jovencita.
Sin respuestas.
Se especula que uno o más adultos deben de haber participado de esa emboscada, bajo las falsas promesas de una vida alejada de los conflictos hogareños y familiares.
Los autores intelectuales de esa maniobra o los que indujeron a la fuga, permanecen sin ser identificados, a pesar de un mes de investigación, con toda la policía de La Pampa alertada, pesquisas en las calles y hasta perros entrenados en la búsqueda de personas, olfateando cada rincón de la ciudad. Demasiado tiempo sin respuestas concretas, para un caso donde hasta el ministro de Gobierno y el propio jefe de la policía provincial se comprometieron en esclarecer.
La hipótesis más optimista, que se basa en la fuga de hogar, podría tener sustento en ciertos indicios creíbles, que aseguran que Sofía Viale fue vista en General Pico durante los días inmediatos a su misteriosa desaparición.
Pero no termina de cerrar qué lazos tejió la menor con ciertos personajes del submundo piquense, para que puedan darle refugio. Y si bien, las fuentes indican que la menor tenía ciertos hábitos de comportamientos de adultos, no escapa para los especialistas que sigue siendo una chica de 12 años.
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