Padres, familiares y amigos marcharán hoy alrededor de la plaza para que se esclarezcan sus causas.La ministra de Justicia de Salta aseguró que no hay impunidad en ninguna de las situaciones reclamadas.
“Un viernes volvimos a vivir. Para nosotros, los viernes de las marchas son sagrados”, aseguró Verónica Cardozo, madre de Eduardo Rojas, quien falleció hace casi 12 años, y aseveró: “Aún no hay detenidos en la causa de mi hijo”.
Ella, como otros padres y familiares de víctimas de homicidios, siniestros viales y desaparecidos, marchan cada viernes alrededor de la plaza 9 de Julio para pedir que se determine a los culpables de las muertes de sus seres queridos. Hoy cumplen la marcha número 50 y ellos afirmaron que la Justicia es lenta y no les da respuestas.
Para este grupo de padres cumplir 50 marchas en un logro, pero también un desafío. Dialogaron con El Tribuno y contaron por qué tomaron la decisión de manifestarse y qué es lo que pretenden del sistema judicial salteño.
“Nos movilizamos porque aprendimos que el sistema no nos respalda”, sostuvo Raúl Córdoba, padre de Marco Córdoba (10), quien falleció en un accidente de tránsito en avenida Ex Combatientes de Malvinas.
La marcha contra la impunidad nació el 12 de agosto de 2011, a las 19, fecha en la que Raúl Córdoba conmemoró el cuarto aniversario del fallecimiento de su hijo, Marco Córdoba (10).
Raúl Córdoba se juntó con otros padres, aunaron fuerzas y decidieron marchar alrededor de la plaza para pedir justicia por sus hijos y sus familiares por primera vez.
Córdoba resaltó que cuando se inició la marcha, la ciudadanía salteña se conmocionó por el crimen de las turistas francesas en San Lorenzo. Además, de otras causas como la muerte del profesor universitario Diego Esper. “Nosotros vimos el accionar del Gobierno que en ese momento puso a disposición todos sus recursos para una determinada causa y para otras, nada”, criticó Córdoba.
Hoy los familiares y amigos se suman en las marchas contra la impunidad cada viernes y representan a unas 25 víctimas de capital y del interior.
Desde que se iniciaron las marchas los padres se organizaron; primero para iniciar acciones concretas para efectivizar el pedido de justicia y luego, organizándose internamente.
Hoy hay tres comisiones que se dividen en familiares de víctimas de siniestros viales, desaparecidos y homicidios.
Los padres destacaron que lo que más necesitan es que la comunidad salteña los acompañe.
“Necesitamos que el salteño se acerque; hay mucha indiferencia y nosotros marchamos por ellos, por sus hijos. Creo que la gente piensa que a ellos no les va a pasar y en realidad esto le puede pasar a cualquiera”, expresó Silvia López Fregenal, hermana de Estaban Polo Fregenal.
Un desgaste emocional
Los padres y familiares que participan de las marchas aseguraron que los viernes son días dedicados a la memoria de sus seres queridos; es un día en el que alzan las banderas del pedido de justicia por ellos.
Contaron que cada vuelta alrededor de la plaza principal es un desgaste psicológico grande. “Marchamos porque no nos queda otra, pero no es fácil ”, expresó Silvia López Fregenal.
Beatriz Aparicio, mamá de Maximiliano Zapana, explicó: “A mí me pasaba que iba a las marchas con toda la gente que podía, pero volvía a mi casa triste, angustiada y, sobre todo, vacía, porque no regresaba con mi hijo”.
Gerónima Llanos sentenció: “No voy últimamente por la bronca que me genera saber que el asesino de mi hija está libre. No voy a la marcha porque me da bronca la indiferencia de todos”, y agregó: “Lo único que quiero es justicia”.
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