El 13 de agosto de 1992, los chaqueños se encontraron con una noticia que pensaban que jamás llegaría: el banco provincial había cerrado sus puertas y quedaba fuera de toda operatoria. Una posibilidad muchas veces temida, a raíz de sucesivas crisis, pero que nadie creía posible.
Sin embargo sucedió y en un contexto que hacía pensar que era casi imposible que la entidad pudiera ser reabierta. Las condiciones económicas eran duras y a nivel nacional gobernaba Carlos Menem, con un Domingo Cavallo que bajaba una línea dura de control fiscal y achicamiento del Estado vía privatizaciones y liquidaciones.
Con todo en contra, fueron los propios trabajadores bancarios quienes se pusieron al frente de la lucha por recuperar la entidad. En ese mismo agosto bloquearon el tesoro del banco para impedir que se retiraran los últimos fondos disponibles, que iban a ser destinados a pagar compromisos con la DGI nacional. Siguieron semanas de ocupación pacífica, marchas, gestiones interminables y operaciones financieras.
El 4 de noviembre de 1994 sucedió lo que parecía una utopía. La entidad, reconvertida como Nuevo Banco del Chaco, con mayoría de capitales privados y participación de los trabajadores, volvió a operar en el mercado financiero. El jueves se cumplirán 16 años de ese momento.
“Nunca bajamos los brazos”
En NORTE, al recordar aquella historia, Rubén Ruffino, secretario general de la Asociación Bancaria de Resistencia, dice que el gran mérito de la organización sindical y sus afiliados fue “nunca bajar los brazos, aun cuando todo alrededor decía que la nuestra era una causa perdida”.
Ruffino es también apoderado --por mandato de sus compañeros-- de la Sociedad de Ahorristas del Nuevo Banco del Chaco SA, constituida por los trabajadores del Banco del Chaco SEM que en su momento “decidieron jugarse y luchar por la reapertura y continuidad de su fuente de trabajo, cuando el decretazo sorpresivo del gobierno de Tauguinas cerró las puertas de la entidad y dejó a más de 800 trabajadores de un plumazo en la calle”, dijo.
“No lo pudieron lograr; pero ésa fue la intención. Era la época cuando Cavallo en el Ministerio de Economía, con Pou y Roque Fernández en el BCRA, estaba en plena tarea de privatizar y extranjerizar toda la banca provincial y nacional del país”, recordó.
Hoy, a la distancia, dice que los trabajadores pueden ser “testigos y actores privilegiados de cómo el banco ha vuelto a ser un instrumento capaz de potenciar el desarrollo productivo y comercial de la provincia, siguiendo los lineamientos y el plan elaborado por el Poder Ejecutivo provincial a través del gobernador”.
“Basta ver el crecimiento de los números del sector privado para darse cuenta de cómo toda la comunidad ha vuelto a creer en un banco que considera suyo. Hemos sido capaces de recuperar la credibilidad de los chaqueños, y eso es invalorable”, marcó.
Crecimiento institucional
El dirigente gremial destacó que el aniversario encuentra al Banco del Chaco “en una etapa de crecimiento muy importante. Viendo los números se puede observar con claridad el crecimiento notable que han tenido tanto los depósitos del sector privado como las líneas de préstamos con que se ha salido a apoyar a diversos sectores de la comunidad chaqueña”.
“Esto, obviamente, nos pone muy bien, por ver que el sacrificio y la lucha de todos los compañeros para lograr la reapertura de nuestra fuente de trabajo, que parecía una utopía. Vemos también un sentido de pertenencia, solidaridad y unidad en la acción que se consolidó durante el año y medio que tuvimos el banco cerrado”, planteó.
Sobre la lucha de 1992 y 1993, los años más duros para el plan de rescate, dijo que lo difícil fue “no dejarnos abatir por el pesimismo esperando su cierre definitivo, a pesar de las claras instrucciones que venían del ministro Cavallo, de cerrarlo sí o sí. Lo hicimos, lógicamente, pensando en recuperar nuestra fuente de trabajo, pero también con una premisa fundamental: que volviera a ser el banco de los chaqueños, que la provincia recuperase su herramienta financiera fundamental”.
Además, hizo notar que la entidad “no es una isla en el concierto provincial y en la medida que la provincia se desarrolle el banco también irá creciendo y acompañando su expansión. En eso somos sumamente optimistas, porque vemos que el gobierno, principal accionista, a través de la gestión del gobernador Capitanich está llevando a cabo un plan de acción potenciando el desarrollo productivo de la provincia con transformaciones que los chaqueños palpamos a diario”.
Apoyos y pérdidas
Ruffino también anotó en su recordación “actitudes que quedaron grabadas para siempre, como la unidad y la solidaridad entre nuestros compañeros, la gran movilización que hicimos con el apoyo de toda la comunidad del interior de nuestra provincia. También nos marcaron cosas dolorosas, como el fallecimiento de dos compañeros durante la lucha y la toma pacífica del banco, porque la presión y la angustia eran demasiado fuertes”.
“También guardo el afecto especial para los dos presidentes de los bloques legislativos del peronismo y del radicalismo, Carlos Díaz y Ángel Rozas, sin cuyo apoyo no hubiéramos podido sacar las trece leyes que dieron forma al proyecto de privatización y reapertura del banco con nuestra participación. Para ellos, nobleza obliga, mi reconocimiento será permanente. Mención especial es lo de Carlos Díaz, presidente de la bancada justicialista, por los aprietes que se bancó de Cavallo y sus asesores para que no apoyara nuestro proyecto. Fueron presiones infernales, y sin embargo no dudó en estar del lado de los trabajadores”, subrayó.
Finalmente, resaltó “la entrega de los trabajadores y el apuntalamiento de sus familias. Fue una lucha en la que teníamos todo para perder, y por eso haber dado vuelta la historia nos hizo más fuertes, más unidos y más conscientes de que vale la pena pelear por las causas justas, aun cuando todo alrededor dice que ganarlas es imposible”.




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