Se cumple un mes de la desaparición del pehuajense Germán Casarini

Ayer se cumplió un mes de la misteriosa desaparición del techista pehuajense Germán Casarini (36). El hombre mantuvo un contacto telefónico con un familiar en las últimas horas de la tarde de ese día. Al otro día, cuando sus allegados lo echaron en falta, se dieron cuenta que la camioneta estaba estacionada en una calle céntrica; pero como cerca está un taller que Casarini frecuentaba, a nadie le había llamado la atención.
A partir de ahí, la denuncia y la búsqueda frenética por tierra, aire y agua en toda la zona. Decenas de policías de distintas jurisdicciones que rastrearon palmo a palmo los alrededores de Pehuajó y mucho más allá perros; helicóptero, lanchas, allanamientos, peritajes de teléfonos celulares. El fiscal Luis Caldentey, titular de la UFI descentralizada, con quien colaboraron la Fiscalía General y la de Asuntos Complejos, ha tramado una compleja investigación “… no descartamos ninguna hipótesis” le dijo ayer a La Opinión.

Esto en relación a la versión que cobró fuerza en las últimas jornadas: que Casarini estaría en la ciudad de Barioloche, que un policía lo habría identificado en un operativo de rutina. O que andaba vendiendo pan (o panchos) en el cerro Catedral.

“Hasta ahora no hay nada en firme, trabajamos acá y allá” insistió Caldentey quien dejó traslucir que, más allá de los corrillos pehuajenses, los investigadores manejan más de una hipótesis -con cierto grado de fundamento- en relación a la suerte corrida por el techista.

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