Se cumple un año del crimen de las dos turistas francesas

Un día como hoy, hace un año, entre las 19 y las 20, dejaron de existir en la villa veraniega de San Lorenzo, en Salta, víctimas de un crimen cargado de crueldad y sadismo, las estudiantes francesas Cassandre Bouvier (29) y Houria Moumni (20).
Fueron golpeadas hasta el hartazgo, violadas repetidamente y luego, mientras intentaban vanamente escapar de sus atacantes, las ultimaron a tiros con un rifle.

Sus cadáveres fueron hallados 14 días después por un horrorizado turista porteño en la zona de El Mirador, sobre el fin del área urbana de la Quebrada de San Lorenzo.

El hombre, que estaba junto a su familia, hizo una arcada al ver, en medio de unos matorrales, a pocos metros de distancia, bajo el área de observación -una explanada libre de vegetación-, los despojos de una joven. No pudo más y salió corriendo del lugar junto a su familia, advirtiendo del hallazgo a un chaqueño, quien bajó a la comisaría de la localidad e informó del hecho.

Inmediatamente se movilizó a la zona el juez de Instrucción Formal 1, Martín Pérez, quien creyó que el cuerpo descubierto era el de María Cash, la diseñadora porteña que había sido vista por última vez, siete días antes, deambulando por la plaza de peaje de Aunor. Sin embargo, al arribar al lugar la policía le advirtió que no era una sola víctima, sino dos. Ambas habían sido torturadas, violadas y golpeadas con un salvajismo terrible.

A la jornada siguiente fue el propio gobernador de la Provincia quien dio a conocer detalles del hallazgo y no dudó, en una conferencia de prensa en solitario, sobre la pronta resolución del caso.

A los pocos días, y luego de una serie de detenciones, fueron quedando, a entender del magistrado Pérez, tres sospechosos claros de haber sido los autores materiales del crimen: Gustavo Lasi (32), empleado de la entonces Secretaría de Medio Ambiente; un gaucho de la zona, Santos Clemente Vera, y un albañil residente en Salta pero sanlorenceño de origen y de familia, Daniel Vilte Laxi. El primero es el más comprometido, ya que hallaron restos seminales de él en el cuerpo de las dos chicas. También se encontró material genético (piel) de Vera en una de ellas.

Vilte Laxi niega su participación, armó una coartada, pero a juicio del magistrado, no es sólida.

Santos Clemente Vera también niega tener relación con el crimen, pero este, al igual que Vilte Laxi, fueron acusados por el propio Lasi, quien no desconoce su propia culpabilidad.

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