La reticencia de algunos de los convocados y la necesidad del Gobierno de afinar su estrategia para el encuentro, derivaron en la suspensión de la cumbre de dirigentes peronistas que había sido convocada para este sábado.
Este conjunto de razones, algunas de compromismo y otras que obedecen a la lógica de las actuales circunstancias, hacen entendible la postergación de la convocatoria, especialmente si se atiende a la necesidad de calmar algunos ánimos muy inquietos, después de la convulsa semana que se vivió en Trelew y los roces con funcionarios municipales de Puerto Madryn.
Este viernes, en la calmada mañana de Playa Unión, Buzzi aprovechó para ir distendiendo el marco de esas relaciones, una tarea que queda exclusivamente a su cargo, un poco por sus propias características de conducción y otro mucho por la carencia de operadores políticos de fuste que se observa en el Gabinete, más allá de la voluntad que le pongan algunos funcionarios.
Por eso, cerrar el diseño de la estrategia con algunos referentes confiables, como el senador nacional Marcelo Guinle, aparece como una necesidad casi imperiosa para el Gobierno y para el Gobernador.
Junto a Guinle, hay otro puñado de referentes con los que, probablemente, Buzzi acerque posiciones antes de la llegada del 14 de abril, fecha posible para la nueva convocatoria.

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