La Cumbre europea no logró acordar los recortes y terminó abruptamente

La Cumbre europea no logró acordar los recortes y terminó abruptamente
Gran Bretaña quería ajustes mayores a los que pretendían los alemanes, que por otro lado, superaban a la propuesta del resto.

Carlos Heller

El Consejo Europeo de Bruselas, que debía pactar los presupuestos de la Unión Europea (UE) para el período 2014-2020, concluyó ayer en fracaso debido a las fuertes divergencias entre los socios sobre las prioridades de gasto para el bloque, que pusieron en evidencia las profundas divisiones entre la Europa del norte y la del sur, principal receptora de ayudas comunitarias.

En un intento por minimizar el fracaso, el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, aseguró que España sale "con unas condiciones mejores que con las que entró" a las negociaciones.

También la canciller alemana, Angela Merkel, quitó hierro al hecho de que en dos días de arduas negociaciones no haya salido un acuerdo. "No es ningún drama... si necesitamos una segunda ronda (de negociaciones) tenemos tiempo", comentó.

Rajoy se mostró "razonablemente satisfecho" tras la última propuesta del presidente del Consejo Europeo, Herman van Rompuy, que entre otros puntos, ofreció a Madrid un fondo de casi 2800 millones de euros para política agrícola y regional, dos partidas que verán disminuidos gradualmente sus recursos a partir de 2014.

Para contentar a Madrid, el belga ofreció la pasada madrugada ese "cheque" para las comunidades autónomas españolas que comenzarán a perder gradualmente recursos de la UE (fondos de cohesión y agrícolas) a partir de las próximas Perspectivas Financieras, entre ellas Galicia, Castilla-La Mancha y Andalucía.

Van Rompuy, que posiblemente convocará otra cumbre presupuestaria para febrero de 2013, propuso un recorte de 80 mil millones de euros al borrador inicial de la Comisión Europea, que prevé un presupuesto de algo más de un billón de euros, pero tampoco contentó a Londres, paladín del euroescepticismo, que apuesta por duros recortes a los gastos, especialmente en la administración de la UE, la "burocracia de Bruselas", tantas veces criticada por la isla, cuyos cerca de 40 mil funcionarios se llevan un 5% de la torta presupuestaria.

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, defendió como "la mejor" la propuesta de Bruselas, pero los socios contribuyentes netos (que aportan más de lo que reciben de la UE), especialmente Alemania, pero sobre todo el Reino Unido, exigen más austeridad y recortes en tiempos de crisis.

El primer ministro británico, David Cameron, consideró que un recorte de 80 mil millones de euros era insuficiente. Reino Unido, Suecia y Holanda abogan por aplicar la tijera hasta al menos entre 50 mil y 70 mil millones más, mientras que Alemania, en un punto intermedio, quiere cortar 30 mil millones.

"La propuesta que estaba sobre la mesa no era suficientemente razonable para el Reino Unido, ni tampoco para un buen número de socios", comentó Cameron, en referencia, entre otros, a Suecia y Holanda.

La cita de Bruselas estuvo marcada por la formación -de hecho- de dos grupos: los países del norte, con Berlín a la cabeza, que reclaman más austeridad, y el sur y el este, que no quieren perder en los próximos presupuestos las cuantiosas ayudas de Bruselas, en fondos de cohesión (para acercar el nivel de renta del sur y el norte) o a los agricultores, provenientes de la Política Agrícola Común (PAC), de la cual París y Madrid son las grandes beneficiadas.

No obstante, el presidente francés, François Hollande, se negó a describir la falta de éxito en la cumbre como un "fracaso" y alegó que aún hay tiempo para alcanzar un acuerdo.

"Yo no usaría esa palabra, porque no es adecuada", dijo a los periodistas en Bruselas al finalizar el encuentro. "Nadie ganó, nadie perdió por no haber acuerdo (...) esta cumbre no debería ser vista como una última oportunidad para que Europa alumbre un presupuesto."

Hollande reclamó 6000 millones de euros extra para la política agrícola común, con el apoyo de España e Irlanda. Finalmente ninguna propuesta fue suficiente para nadie.

El último borrador de Van Rompuy incluía mejoras para España, Italia y Francia en ayudas regionales y agrícolas pero sacrificaba recursos para investigación y desarrollo (I+D) e infraestructuras.

No obstante, su propuesta para intentar contentar a los socios del norte y del sur y Este de Europa no fue suficiente y ante la perspectiva de un maratón negociador estéril durante todo el fin de semana, decidió suspender la cumbre. «

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