Desde Buenos Aires, una corresponsal de la agencia española de noticias EFE resumió los aspectos centrales de la organización en Mar del Plata y recogió impresiones sobre el encuentro de los jefes de Gobierno.
Esta no es la primera reunión presidencial de América Latina, España y Portugal que acoge Argentina, pues la quinta se celebró en 1995 en Bariloche, donde se aprobaron trece programas de cooperación educativa.
Más de 10.000 personas, entre funcionarios, agentes y periodistas, y alrededor de una veintena de jefes de Estado y de Gobierno llegarán en estos días a Mar del Plata para participar en la cumbre del 3 y 4 diciembre bajo el lema "Educación para la inclusión social".
Los marplatenses dejaron de lado los preparativos de la temporada de verano austral para recibir al "aluvión" de asistentes a la cumbre, que promete generar una gran movilización gastronómica y hotelera, "favoreciendo la creación de empleo", destacó el secretario de Turismo bonaerense, Ignacio Crotto.
Los cerca de 620.000 vecinos de la ciudad, uno de los principales destinos turísticos para los argentinos, se preparan para convivir con el "blindaje" de seguridad organizado para la cita, aunque con un despliegue menor al de la IV Cumbre de las Américas de 2005, admitió a el director de Seguridad de la Cancillería argentina, Ulises Cándico.
El operativo de seguridad, explicó el funcionario, "es de una menor escala porque es menos conflictiva que la de 2005", cuando la presencia del entonces presidente de EE.UU., George W. Bush, desató protestas de grupos de extrema izquierda, que incendiaron una bandera estadounidense y arrasaron media docena de locales comerciales del balneario.
La "zona de exclusión"
La "zona de exclusión" compuesta por tres "anillos de seguridad" abarca unos tres kilómetros cuadrados, y a ella sólo se permitirá el ingreso de personas con credencial oficial.
El operativo, del que participarán unos 2.500 efectivos, se centrará en los alrededores del Hotel Provincial, sede de la Cumbre, y comprenderá parte de los 47 kilómetros de costas de Mar del Plata, a orillas del Atlántico.
Las autoridades municipales no han querido perder la oportunidad de destacar el talento local e instalarán en la zona esculturas emblemáticas del arte, la cultura y del deporte, como la del compositor de tangos marplatense Astor Piazzolla, de tamaño natural y confeccionada en bronce, según portavoces del municipio.
También convocarán fuera de la "zona de exclusión" el Paseo de las Colectividades, con desfiles de las diferentes comunidades de los países que integran Iberoamérica y que, según los organizadores, podrían contar con la presencia de algún que otro presidente, como el boliviano Evo Morales, aunque su participación no ha sido confirmada oficialmente aún.
Con 54.000 plazas hoteleras distribuidas en establecimientos de todas las categorías, la ciudad "tiene todas las condiciones de albergar una cumbre de esta magnitud", dijo recientemente la presidenta argentina, Cristina Fernández, quien calificó el balneario como "un lugar típico" del país.
El Gobierno cree que "no hay dinero que pueda pagar una campaña publicitaria como la que tendrá Mar del Plata con este encuentro", reconoció días atrás el propio secretario de Turismo de la Nación, Enrique Meyer.
Las autoridades pretenden así dejar atrás los problemas que surgieron durante la Cumbre de las Américas y que llevaron a muchos vecinos en aquella ocasión a abandonar la ciudad durante esos días.




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