CHIMPAY: Una auténtica multitud, evaluada en unos 40.000 fieles, renovó ayer en Chimpay un nuevo pacto de fe con el lirio de la Patagonia, Ceferino Namuncurá, al realizarse los festejos conmemorativos del natalicio del beato acaecido hace 126 años.
De la procesión participaron cerca de 10 mil personas que al llegar al parque se fundieron en un abrazo, en medio de canciones y manos levantadas al cielo .
De los últimos 1.000 metros de la 42° peregrinación participó el gobernador, Alberto Weretilneck, acompañado por el intendente local, Gerardo Bravo, Hugo Lastra, ministro de gobierno, Ariel Gallinger, jefe de la policía, y otros funcionarios.
Tras asistir a la misa, el gobernador dialogó con los medios de la comarca mostrándose en un principio protocolar al hablar sobre la fiesta religiosa pero más suelto al hacerlo sobre política y la crisis que atraviesa el frente gobernante. (Ver pág. 8)
El mandatario señaló que "se trata de una muestra de fe, tan importante para Río Negro como para toda la Patagonia. Así nuestro reconocimiento hacia el intendente y el municipio local por todo lo que se ha hecho".
"Por eso quisimos estar presentes junto a nuestros obispos y párrocos, y a todos los que llegan para demostrar su fe, y que tanto tienen que ver con miles de familias rionegrinas".
Cerca de la ermita donde se venera a Ceferino, en el parque, se levantó el escenario desde donde se ofició la misa central, a cargo del padre José Slavic de la diócesis de Esquel. En su homilía hizo especial hincapié en defender la postura de la Iglesia de negarse a las reformas en el Código Civil. "Debemos reafirmar la postura del episcopado argentino ante la reforma del Código Civil. Es que éste implica regular sobre la vida de las personas y sus artículos marcan qué tipo de sociedad queremos tener. Sus efectos llegan muy lejos".
"Tenemos el derecho y la obligación de llamar al debate público" sostuvo Slavic.
Tras la homilía el público se disgregó por todas las instalaciones del parque. El obispo de Viedma, Esteban Laxague señaló que había peregrinos de todas las provincias del país, y hasta de Chile. El fenómeno de la fe, de los devotos incondicionales a Ceferino, muchos de ellos jóvenes, sigue siendo impactante y difícil de explicar en palabras. Al beato indiecito le rezan por salud, trabajo, solución de problemas y todos coinciden en afirmar que nunca les ha fallado.

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