Con la celebración del “Día de los Promesantes” y la solemne despedida de las imágenes de San Nicolás y el Niño Alcalde, se clausuró ayer las fiestas nicolasianas de verano.
Alrededor de las 11.00 se realizó la solemne despedida de las veneradas Imágenes. En el acto central de despedida, siguiendo la tradición, el aillis mayor, devolvió la llave de la Ciudad al intendente municipal, quien la había entregado en oportunidad de celebrarse el Tinkunaco. También el Obispo de la Provincia le devolvió el bastón de mando al Ejecutivo Provincial. En este caso, fue recibido por el Vicegobernador, Sergio Casas.
A continuación los allis le cantaron al Niño y luego tuvo un encuentro de camaradería, previo a desvestir al Niño y dejarlo en su altar ubicado en la iglesia de San Francisco. También participaron los alféreces, quienes son los encargados de colocar la imagen en lo más alto del templo de la Catedral y a posteriori, se produjo el recambio de las autoridades.
En diálogo con Radio Fénix, Monseñor Roberto Rodríguez destacó que el ejemplo del jueves santo de 1593 está más vigente que nunca. Convocó al diálogo como camino al encuentro. “Encuentro que solo es posible si uno se despoja de personalismos y se acerca al otro en pos de una instancia superior”, como lo fue el Niño Jesús en el encuentro entre españoles y el pueblo diaguita”, explicó.
Durante la tarde del miércoles y mediando un diálogo mesurado y reposado, el Obispo riojano Roberto Rodríguez realizó un balance del Tinkunaco y comentó la posición de la Iglesia ante fenómenos como las lágrimas en una imagen de la Virgen de Guadalupe en barrio La Merced, en Aimogasta.
“El Tinkunaco estuvo bien. Con mucho calor a las doce, no con mucha gente. Pero a la noche fue multitudinaria la procesión. Cada Tinkunaco es una invitación a volver a mirar el pasado” manifestó el Obispo.
“Por eso hoy hay que revivir aquel jueves santo de 1593. Donde gracias a la presencia de San Francisco Solano se evitó un desencuentro. Ambos, españoles y aborígenes se postraron ante el Niño Jesús y lo nombraron su Niño Alcalde. Ese es el hermoso testimonio de lo que fue una vez y lo que debe ser hoy” subrayó.
Y precisó que “esto también tiene que ver con el mensaje del 1º de enero del Papá Benedicto, cuando dijo: Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán los elegidos del Señor. Y es así como debemos actuar en la actualidad. Despojándonos de intereses personales, para encontrarnos en un bien común superador” subrayó Monseñor Rodríguez en clara referencia al abrazo del Gobernador Luis Beder Herrera y el intendente Ricardo Quintela durante la festividad religiosa.
“La historia tiene ejemplos, tenemos ejemplos” recalcó el Obispo. “San Francisco Solano había bautizado unos 900 diaguitas. Los historiadores no están de acuerdo si el cura intervino por propia voluntad o por pedido de los españoles. Pero lo cierto es que los diaguitas vieron que los españoles se inclinaban ante el Niño Jesús y pidieron que entonces, sea el Niño Jesús declarado el Niño Alcalde. En esa instancia superior encontraron el punto de encuentro, evitando así el desencuentro. Y es aquí donde el elemento diálogo es tan importante, y aquí también tomamos como ejemplo la historia del pueblo de Israel que estaba esclavizado y Dios vio su sufrimiento y descendió para su liberación”.
En tanto que en esta entrevista también habló sobre las lágrimas de la Virgen en el departamento Arauco.
“Todavía no hablé con el párroco. La Iglesia es muy cuidadosa en ese aspecto, investiga estos temas, como lo hizo con la Virgen del Rosario de San Nicolás y finalmente encontró la verdad de un hecho. Pero ante este caso, tenemos que ser cautos antes de dar un juicio al respecto. Aún no hablé aún con el padre Tono, para ver que vio y que conversó con la gente de la comunidad” explicó Monseñor Rodríguez.
Asimismo, desde la feligresía se indicó que las próximas fiestas en honor a San Nicolás comenzarán el viernes 28 de junio y culminarán el domingo 7 de julio de 2013.
“Hay que revivir aquel jueves santo de 1593, donde gracias a la presencia de San Francisco Solano se evitó un desencuentro”, con esas palabras, el Obispo envió su mensaje de reconciliación para el pueblo riojano.
Venciendo las inclemencias del tiempo
Lejos de ser un obstáculo, la gente se manifestó de manera espontánea durante las solemnes fiestas de verano por San Nicolás. El claro ejemplo fue lo que pasó el 31 de diciembre, con un sol que apretaba fuerte y que podía ser impedimento para ver una plaza colmada.
Sin embargo, la gente fue masivamente, y solo algunos se quedaron en las sombras de los árboles de la Plaza 25 de Mayo. La mayoría quería estar cerca del ansiado encuentro, para vivir una vez más este encuentro.
En tanto que en invierno, pasa algo similar. En lugar de sol hay frío y viento, pero eso no es impedimento para los riojanos.



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