Teresa Parodi y Amandayé, números salientes del viernes. Ayer amenazó una tormenta, pero la fiesta se hizo. Colombi anunció una jornada más para el año que viene. También hubo bailanta.
de la Redaccion
Siento una gran felicidad, el grupo de trabajo, satisfacción y por supuesto un gran compromiso hacia adelante. Quiero agradecer a los medios, a los artistas, al público, a los técnicos, al personal del Instituto de Cultura, a los amigos que nos abrieron las puertas para entrar en la televisión nacional a través de TN, Brasil, Paraguay y el mundo. Un gran reconocimiento a Eduardo Sívori y recordar a los que pasaron e hicieron grande esta fiesta, Norberto Lischinsky y Carlos Lezcano (ambos fueron subsecretarios de Cultura). Mi agradecimiento al gobernador Ricardo Colombi por dejarnos trabajar y darnos los recursos y a todas las áreas de Gobierno. Me voy a Puente Pexoa”, fueron las declaraciones del presidente del Instituto de Cultura, arquitecto Gabriel Romero, ayer por la mañana cuando El Litoral lo contactó telefónicamente.
La madrugada estaba ahí nomás retirando sus calchas y la fiesta continuaba encendiendo soles. Antes de comenzar esta maratónica propuesta de nueve noches, para la 22º Fiesta Nacional del Chamamé y 8º del Mercosur se puede decir que todo estaba tan previsto, que mínimos retoques sobre la marcha ubicaron la barca del Anfiteatro “Mario del Tránsito Cocomarola” en su canal de navegación para que los más de 200 artistas lleguen sin inconvenientes al escenario “Osvaldo Sosa Cordero”.
Hasta esta crónica, fueron siete las jornadas vividas a pleno (anoche se realizaba la octava luna). La crítica se detiene ante el teclado que intenta hurgar en un reclamo para la organización de esta gesta chamamecera. No hay mancha que objetar, más si se tiene en cuenta que un promedio de 10.000 personas han pasado revista al espectáculo en pleno predio festivo y el mundo tomó partido de esta patriada al derribar las vallas del tiempo y el espacio, para sentarse imaginariamente en uno de los bancos y ser parte de la emoción generalizada.
Con los duendes
¿a otro árbol?
Dicen que los duendes habitan en los troncos de los árboles, conviven con las personas y tienen una actitud servicial que proporciona alegría. Los duendes de la música que pasean su alma hecha canción por la savia raigal del Cocomarola (y que incluye al propio taita Mario del Tránsito), son los dueños de ese lugar cuya capacidad de albergar la magia se discute ahora. La idea de trasladar la fiesta a otro sitio entra en discusión desde el mo-mento mismo en que el rumor comenzó a circular. Se propone un debate y se abre la tranquera a quienes quieran opinar. Porque esta fiesta es de todos, pero ese lugar es de ellos. “No me quiero jugar, pero el Cocomarola tiene su historia, dos nombres insustituibles, cómo se sostuvo la fiesta cuando parecía que iba a desaparecer, es una decisión para conversar”, dijo Teresa Parodi.
Pombero chamamecero
La séptima luna correntina brilló sin declinar su esplendor de viernes. La función estuvo más calma con respecto a la apoteosis del día anterior, cuando pasó el tifón de Arequito, Soledad Pastorutti, pero el conteo a ojo sumó unas 10.000 personas a la base. Belén Majul y Pocholo Airé fueron de los primeros en encender el fue-go y para Pocholo fue además el primer reconocimiento de la noche. Ramón Alberto Airé, autodidacta de la guitarra, de larga trayectoria, recibió su estatuilla de manos del ministro de Educación, Orlando Macció.
Esta edición 2012 se preocupó por premiar a sus cultores. Cuando el Ballet de la Ciudad de Corrientes con 60 bailarines interpretó temas de “Pocho” Roch, nuevamente el querido compositor itateño subió al escenario acompañado por Rodolfo Seoane Riera, autor del vals “Corrientes soñadora”.
Matías Galarza, el hijo del recordado zorzal don Ro-berto, autor de “Volver en guitarras”, cumplió una magnífica actuación, al igual que el brasilero Jari Terres que cantó, entre otros, “Conjunto pena y olvido” de Marito Bofill.
Juan Ayala, ganador de la prefiesta con subsede en Tierra del Fuego, participó de esta fiesta en vivo y por televisión. A través de la se-ñal chamame.tv y con el hashtag #fiestachamame, las redes sociales Twitter y Facebook fueron el complemento fundamental para quienes estaban lejos.
“En Japón hay 22 personas mirando en este momento”, dijo el conductor de piso, Rigoberto González Mann. Famoso ya es su saludo en inglés, guaraní y español, la gente festeja esta simpática inclusión al igual que el grito del “Flaco” Cosarinsky “Aquí Corrientes, capital mundial del chamamé”.
El Ballet Oficial de la fiesta interpretó “El Pombero” y sigue siendo un ensamble destacado. Los dirige el profesor Marcelo Sandoval, del grupo “Cruz de papel”, de Curuzú Cuatiá.
Eustaquio “Papi” Miño y el poeta Juan Carlos Jensen, Blas Martínez Riera y su conjunto, el grupo Nuevo Amanecer y Pedro Ranaletti, parte del programa que no tuvo desperdicio.




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