El nuevo escenario tras la liberación de los disidentes. Desde el fin de la Revolución a la reafirmación de los Castro en el poder.
La isla caribeña se enfrenta a un debate impensado hace pocos días: ¿es el principio del fin de los Castro o, en cambio, su liderazgo se reforzará con el nuevo escenario abierto tras el exilio de los opositores? El futuro cubano se bifurca y estas son las cuatro hipótesis de lo que vendrá.
Caída del Muro. El antecedente que más podría estar rebotando en las cabezas de Raúl y Fidel es el desplome soviético. Los Castro se deben estar preguntando si la perestroika cubana tendrá el mismo desenlace que la soviética, cuando Europa del Este se derrumbó con las reformas de Mijail Gorbachov en la URSS.
Fue en Leipzig, ciudad medieval enclavada en el centro de la República Democrática Alemana, donde comenzaron las protestas que terminarían con el gobierno títere de Moscú. A finales de los 80, y en muy poco tiempo, de unas decenas de personas implorando libertad se pasó a varios cientos de miles de manifestantes. Hasta que la Revolución Pacífica llegó a su pico el 9 de octubre de 1989 y una colmada plaza Carlos Marx de Leipzig exigió el levantamiento de las barreras para que los alemanes del Este viajaran al Oeste. El Muro de Berlín caería un mes más tarde para clausurar la Guerra Fría.
¿Qué puede suceder en La Habana si los disidentes que no acepten el exilio empiezan a organizar marchas y reciben un apoyo cada vez más masivo? Hasta ahora, nadie puede dar esa respuesta.
Presión internacional. Dentro de los escenarios negativos para los Castro también aparece uno que, no obstante, podría ser un poco más leve que el anterior. Si los presos políticos que llegaron a España aumentan las denuncias sobre las violaciones de los derechos humanos que sufrían en Cuba, es posible que la presión internacional crezca contra el poder castrista y los hermanos se vean obligados a ceder.
“Hemos vivido entre ratas, cucarachas, escorpiones y excrementos”, declaró el viernes en Madrid Julio César Alvarez, periodista de la radio cubana de 65 años, que purgó antes de su liberación una pena de 15 años de prisión por haber trabajado para la prensa norteamericana. ¿Cuál será el margen de maniobra de los Castro si aumentan ese tipo de denuncias?
“Habrá que esperar a ver qué ocurre en el futuro –anunció, por las dudas, Berta Soler, una de las más representativas Damas de Blanco–. Nosotras vamos a continuar en las calles hasta que haya libertad.”
Efecto Tiananmen. Un tercer camino se produciría si el gobierno cubano se endurece, reprime las críticas y recrudece el verticalismo. Así se repetiría el “efecto Tianamen”, luego de la masacre de de 1989 en la plaza central de Beijing.
Los manifestantes que entonces pusieron en jaque al gobierno de China provenían de diferentes grupos: intelectuales que veían corrupción en el Partido Comunista, estudiantes que reclamaban democracia y trabajadores preocupados por que las reformas económicas aumentaran el desempleo.
Más allá de esas diferencias, todos sufrieron la represión. No hay datos oficiales, pero las organizaciones de derechos humanos estiman que las víctimas mortales van de los siete mil a los diez mil.
“Tiananmen fue una revolución caótica y nosotros preferimos la evolución ordenada”, confesó a PERFIL un diplomático Chino. ¿Qué será lo que prefieren en Cuba?
Cambio sin cambios. La última de las hipótesis es la más beneficiosa para los Castro. Es que con las liberaciones de los disidentes, los Castro han ganado un amplio respaldo. ¿Será suficiente para que sigan en el poder?
“Nadie debería hacerse ilusiones de que este gesto augure un cambio fundamental –lanzó el Washington Post hace una semana–. El gobierno cubano quiere comprar tiempo para el régimen, en vez de reformarlo.” Dentro de Cuba, el ala más dura del Grupo de los 75 de la Primavera Negra –los disidentes castristas– coincide con el Post y se opone a intercambiar “celdas por exilio” para “dar oxígeno al régimen”. Ellos sienten que nada se modificará con los Castro en el poder.
En El Gatopardo, del italiano Giuseppe Tomasi di Lampedusa, se fundó la síntesis del gatopardismo: “Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”.
Algo está cambiando en Cuba. ¿Cambiará algo?
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