La campaña de recolección y disposición final de las pilas y baterías agotadas al servicio de la comunidad es un desafío constante que busca lograr un ambiente sano.
Almacenamiento
Así, se propuso trabajar con un recipiente de almacenamiento de pilas en desuso. “Se trata de un contenedor que contiene un reactivo básico que cuando en poco tiempo la pila entra en descomposición o se sulfata el reactivo, cauteriza y neutraliza la pila”, explicó.
Cabe remarcar que el contenedor fue fabricado por la ONG Ecovolta, que tiene presencia en Santiago.
Luego de realizada la recolección de baterías en ambos colegios, la empresa Ecovolta proveyó de recipientes para luego realizar la disposición final, enterrando el recipiente. “La recepción de los alumnos fue excelente y las maestras captaron rápidamente la educación ambiental”, explicó Báez.
Proyección
Acompañando la iniciativa, el concejal Llanos propuso ampliar el proyecto al Municipio capitalino, que cuenta con un lugar de la ciudad para hacer un enterramiento sanitario. “La idea es proyectar para que se difunda este sistema para darle un marco de difusión y se tenga interés sobre el tema”, indicó Llanos.
“Sabemos que en los domicilios, cuando se dejan de usar, la gente no sabe adónde arrojarlas. La idea es que una empresa privada pueda ocuparse en la recolección de este residuo, pero también la familia misma podrá con este envase enterrar estos envases en un pozo seguro”, sostuvo.
El precio del envase oscila entre los 5 y 10 pesos y puede contener hasta 90 pilas. El reactivo básico esta aprobado por el Senasa, garantizando así un recipiente de almacenamiento de pilas y evitar la contaminación del suelo y napas freáticas.
Cómo contaminan las pilas usadas y su impacto
Las pilas comunes están compuestas por materiales pesados, mercurio y cadmio. Y si, cuando se acaba el período útil las arrojamos al tacho de desperdicios, seguramente terminarán en un basural.
La lluvia lava los restos de las pilas y arrastra el mercurio, que se abre paso a través de la tierra, hasta que encuentra la napa subterránea de agua y la contamina. Como el agua de la napa está siempre en movimiento, termina volcándose en los ríos.
El agua contaminada se fija en la carne de los peces y enferma al hombre cuando la consume. Pero, curiosamente, el mercurio no afecta a los peces.
No es el único problema, hay otros que, como tienen poca prensa, la gente ignora, como el peligro que suponen las pilas para los chicos de entre 3 meses y 5 años. Juguetes con pilas deben tener colocado el tornillo de seguridad en la tapa que cierra la caja donde se alojan las pilas. Así se evita que el niño abra la tapa y las saque. De esta manera evitamos que se las trague.
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