La publicación anónima carga contra el gobierno del Frente Cívico y Social, pero especialmente contra el empresario periodístico. En sus páginas apunta a Zitelli, al cuestionar “su gran frustración: sentarse en una banca del Congreso de la Nación”.
En esta edición, que sigue manteniendo su propiedad intelectual “en trámite”, sin dar ningún indicio de su creador, el pasquín periodístico se refiere a los fondos que recibió la provincia en conceptos de coparticipación federal cuestionando “¿Qué se hizo con esta montaña de plata?”.
Explicación
En otro artículo explica la implementación de la asignación universal por hijo por parte del gobierno nacional, donde Catamarca “es la provincia que, por la pobreza existente, registra el mayor número de beneficiarios”.
No obstante, en sus otras dos páginas se dedica por completo en despotricar contra el empresario local. La primera nota se titula “Silvio Zitelli, el político fracasado, va por otra frustración”.
En el artículo califica al propietario de El Ancasti “como un hombrecito que hizo su fortuna con sus negociados, pero que tiene atragantada su gran frustración: sentarse en una banca del Congreso de la Nación”.
Razones
“El coleccionista de empresas sueña con convertirse en diputado nacional desde hace casi tres décadas, por una razón muy simple, y no es precisamente las ganas de trabajar por la gente o hacer algo por Catamarca. Siempre invariablemente alguna causa judicial lo estaba persiguiendo”, afirma “El Confesor”.
Por otra parte, señala que cada vez que se acerca una elección, “sus olfas comienzan el mismo operativo, tratando de instalar a Zitelli como una de las figuras capaces de postularse y el nombre empieza a sonar en el mundillo político”.
“Zitelli se desvive por ganar una elección y conseguir lo que nunca tuvo: prestigio, respeto a su persona, ascendencia en la comunidad y otras aspiraciones, que siempre quedaran truncas. Sueña con hablar y que lo escuche alguien más que sus empleados”.
Publicaciones
Por último, la publicación afirma que Zitelli “siempre habrá de preguntarse: ¿Por qué yo no puedo? ¿Por qué treinta años de fracasos políticos?”.
La rápida respuesta de “El Confesor” es porque “la vida no se maneja como El Ancasti, donde imperan sus órdenes de publicación o censura de personas o temas, según sus intereses y rédito político para el pasquín
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