Le endilgan que no consulta las decisiones y le atribuyen responsabilidades en recientes traspiés
Si bien nadie habla de removerlo del cargo, son varios los senadores radicales que pretenden sentarse en una reunión de bloque para tratar de corregir la unilateralidad con la que el jujeño maneja la bancada. Ese es el principal defecto que le imputan a Morales. "Se corta solo, no consulta nada con nadie", es el reclamo en el que coincidieron ante LA NACION al menos media docena de los 16 legisladores que integran el conglomerado radical de la Cámara alta.
El malestar se vio potenciado por algunos errores cometidos por Morales. El traspié más notorio fue el duelo verbal que protagonizó hace tres semanas con el ministro de Economía, Amado Boudou, quien lo humilló enrostrándole su participación en el gobierno de la Alianza que recortó el 13% a jubilaciones y salarios estatales y docentes, en la Comisión de Presupuesto y Hacienda.
El golpe fue tan duro en el bloque radical que uno de sus integrantes se aferró a dos periodistas acreditados en la Cámara alta para hacer catarsis y descargar la bronca por el bochorno al que se había visto sometido la UCR en esa reunión televisada por los canales de noticias a todo el país.
También le imputan haber convertido en víctima a Mercedes Marcó del Pont al recibirla en la Comisión de Acuerdos con el dictamen de rechazo a su designación en el Banco Central firmado una semana antes y negarle la posibilidad de responder preguntas. El desplante, aseguran algunos correligionarios de Morales, favoreció a la economista y le dio la excusa perfecta a algunos "opositores dudosos" para apoyar al kirchnerismo.
Pase de facturas
La lista de críticos la encabezan viejos enemigos internos de Morales que guardan antiguas facturas de su paso por la presidencia del partido, cuando el jujeño sancionó a los distritos y políticos que se sumaron a la Concertación Plural kirchnerista.
Sin embargo, también varios de sus aliados coincidieron en criticar la falta de consulta al bloque de las decisiones que toma el jujeño.
"Los políticos del Norte somos así, nos conducimos como patrones de estancia; pero él tiene que entender que ahora conduce un bloque de 16 personas y que no estamos pintados", explicó un senador aliado de Morales, molesto por el costo que paga la UCR por la conducta del jujeño.
Otro senador patagónico se quejó porque Morales suele tomar decisiones con políticos de otras fuerzas (peronismo disidente y Coalición Cívica) sin trasladarlas al bloque. "No se puede manejar con una política de hechos consumados", reprochó.
Hasta el momento, el vértigo de la disputa política ha impedido que todas esas quejas puedan canalizarse en una reunión de bloque. Sin embargo, sus aliados han empezado a aplicar una estrategia para evitar mayores daños, rodeándolo en todo momento. Así, en los últimos días el jefe radical suele andar acompañado por el formoseño Luis Naidenoff o la cobista Laura Montero (Mendoza).
El gran ausente es el mendocino Ernesto Sanz, su antecesor, a quien muchos reconocen con mejor lectura política y aplomo a la hora de la toma de decisiones y quisieran ver como copiloto de Morales. Sin embargo, su agenda como presidente de la UCR y miembro del Consejo de la Magistratura le han impedido ejercer ese rol con dedicación exclusiva.






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