Cuestiona la oposición siria a la Liga Arabe

El jefe de los observadores dijo que no vio nada "terrorífico"

DAMASCO.- A pesar de que la ONU estima que ya son 5000 los muertos por la represión en Siria, el jefe de los observadores de la Liga Arabe, el general sudanés Mustafa al-Dabi, dijo ayer que no vio nada "terrorífico" en Homs, una de las ciudades sirias más golpeadas por las fuerzas del gobierno, lo que provocó duros cuestionamientos de familiares de las víctimas y organizaciones de derechos humanos.

"Algunos lugares parecían algo caóticos, pero no hubo nada terrorífico. La situación parece tranquilizadora hasta el momento", señaló ayer Al-Dabi luego de su visita a la ciudad, que tiene un millón de habitantes y es epicentro de los nueve meses de revueltas contra el presidente Bashar al-Assad.

"Pero recuerden que sólo fue el primer día y que se necesitará más investigación. Tenemos 20 personas que estarán allí un tiempo", aclaró Al-Dabi, en un intento de defender el trabajo de la misión árabe que Al-Assad, muy presionado por la comunidad internacional para que renuncie a su cargo y detenga la represión, se vio forzado a aceptar.

Las críticas a sus declaraciones no tardaron en llegar. "Creemos que esta misión coopera con las autoridades y que la Liga Arabe ofrece cobertura al régimen sirio porque ayer se registraron algunas violaciones de los derechos humanos y no hubo reacción", señaló, indignado, un vocero de los opositores Comités de Coordinación Local, Sherin Qabani.

Y añadió que los observadores no prestaron atención a las multitudinarias manifestaciones antigubernamentales que se desarrollaron anteayer en la ciudad.

A su vez, el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, un grupo activista con sede en Gran Bretaña, dijo que las fuerzas de seguridad mataron a 15 personas en todo el país anteayer, seis de ellas en Homs, lo que coincidió con la visita de los observadores. Y agregó que el lunes la cifra fue de 34 muertos.

La continuación de la pérdida de vidas y la percepción de que Al-Assad maniobra para eludir los compromisos con los observadores amenaza con socavar la credibilidad de la Liga Arabe en momentos en que ésta pretende tener una participación más activa en la solución de conflictos.

Giro

Durante décadas, el bloque de 22 países era descripto de manera despectiva como "una tertulia para los dictadores", pero el estallido de la revolución en el mundo árabe la obligó a revitalizarse, y a principios de año comenzó a respaldar a los rebeldes libios que combatían contra Muammar Khadafy.

Los activistas dicen que aproximadamente un tercio de las 5000 muertes que se produjeron desde marzo en las revueltas contra Al-Assad ocurrieron a manos de las fuerzas de seguridad en Homs.

El observatorio nacional para los derechos humanos dijo ayer que los habitantes de Baba Amro, un barrio de Homs en el que se desarrollaron violaciones de los derechos humanos, no pudieron tener contacto con los observadores por la presencia de oficiales del ejército.

La delegación, sostuvo el observatorio, se desplazó luego al barrio Bab Sbaa, en el sur de la ciudad, donde estaba preparada una manifestación de apoyo al presidente Al-Assad.

En tanto, el gobierno de Francia enfatizó, tras las declaraciones de Al-Dabi, que los observadores "no tuvieron forma de evaluar la realidad de la situación" en Homs y que su presencia fue insuficiente para detener la represión.

El vocero de la cancillería, Bernard Valero, dijo que la visita de los observadores a Homs fue "demasiado breve" y no logró "frenar la represión en esa ciudad, donde manifestaciones importantes fueron reprimidas, con una decena de muertos".

Human Rights Watch, por su parte, manifestó que el régimen sirio transfirió gran cantidad de detenidos de Homs a zonas que estaban vedadas al acceso de los observadores y reclamó a la Liga Arabe exigir "el pleno acceso a todos los sitios" de detención, "conforme al acuerdo con el gobierno sirio".

La declaración se produjo luego de que un miembro de las fuerzas de seguridad de Homs denunció que 600 detenidos fueron trasladados a otros lugares. Una de esas zonas, sostuvo Human Rights Watch, es el centro militar para la fabricación de misiles ubicado en Zaidal, localidad cercana a Homs.

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