El 5 de junio de cada año se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente en conmemoración de la inauguración de la Conferencia de Estocolmo sobre el Medio Ambiente Humano en 1972; ésta fue la primera ocasión en que se manifestaba a nivel mundial la preocupación por la problemática ambiental global y fue el primero de los grandes eventos organizados por Naciones Unidas para abordar específicamente esa problemática.
El año 2011 ha sido declarado por esa organización como “Año Internacional de los Bosques” con el objetivo de promover la acción internacional para la conservación y el desarrollo de los bosques como parte integrante del desarrollo sostenible del planeta.
Los bosques cubren una tercera parte de la superficie del planeta, realizando funciones vitales y servicios ambientales insustituibles, de tal manera que miles de millones de personas dependen de los bosques para su subsistencia.
Sin lugar a dudas, y esta altura del debate ambiental, nadie discute que los bosques juegan un papel central en la batalla contra el cambio climático, liberando oxígeno a la atmósfera mientras que almacenan dióxido de carbono.
Sin embargo, las noticias recientes dan cuenta de que los latifundistas brasileños han conseguido la media sanción legislativa de un nuevo Código Forestal que permite la deforestación legal de una superficie superior a toda la destruida hasta aquí en la historia de la Amazonía, aunque el gobierno brasileño de Dilma Rousseff se manifiesta en contra de esa norma y aún falta la aprobación en la Cámara de Senadores en el Congreso.
Si hablamos de debates forestales en un país cuyo producto bruto supera docenas de veces el producto bruto argentino deberíamos observar con más cuidado el tema de los bosques y la producción de productos forestales, tal vez con una óptica más economicista aunque sin descuidar los valores de nuestros recursos naturales originarios.
Brasil tiene la mayor superficie planetaria de bosques nativos, concentrada especialmente en el Amazonas, con maderas de gran valor económico que hacen muy deseable la deforestación y venta de esas especies en el mercado internacional, pero lamentablemente esas especies valiosas se encuentran entretejidas en la biota selvática junto a otros cientos de especies no comerciales. La extracción de pocas especies valiosas en una hectárea de selva amazónica produce la muerte improductiva de otras múltiples especies sin valor en el mercado y sin que puedan ser luego reforestadas.
Por otra parte, los bosques implantados con especies exóticas nunca podrían reemplazar la riqueza en biodiversidad de la selva amazónica y son mucho menores en superficie y en valor económico que sus bosques originarios, por lo cual el problema de la deforestación en Brasil se ha vuelto un tema central que hace al cuidado del ambiente en general y de los bosques en particular.
Algo semejante sucede en nuestro país con Salta y los bosques de yungas que están siendo deforestadas para plantar soja, con el agravante de que las yungas no tienen gran valor de mercado, su ciclo de vida productiva es muy largo y se opone al “negocio del desierto verde”.
En menor medida el fenómeno se repite en el Chaco, con los montes de algarrobo y otras especies ubicadas en el Noroeste de su territorio, conocido generalmente como “el impenetrable”. No ocurre lo mismo en Misiones, en donde las especies nativas están situadas en el centro y el Norte de su territorio, mientras que las plantaciones de pinos y eucaliptus se concentran en el Sur, sobre tierras ya degradadas por décadas de monocultivo yerbatero.
Ahora bien, la pregunta central que deberíamos plantearnos en este Año Internacional de los Bosques es ¿En la Provincia de Corrientes afrontamos problemas semejantes?
En nuestro territorio, de sus casi 90.000 km2 más de la mitad (el 52%) está ocupado por los denominados “humedales”, es decir esteros, bañados, islas, lagunas, ríos y arroyos. De la superficie restante, unos 35 mil km2 tienen lo que se denomina “aptitud Forestal”, pero sólo una mínima fracción de esa superficie está ocupada actualmente por bosques nativos o implantados.

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