Moderado, cuidando sus palabras al extremo, en momentos en que la tensión entre funcionarios santiagueños y tucumanos suma una nueva instancia de poco útiles declaraciones cruzadas, el defensor del Pueblo de la Nación, Anselmo Sella, también hizo su aporte mediático, aunque lo suyo estuvo lejos de pretender aportar a la polémica instalada y a anunciar acciones más comprometidas con la causa.
Defendiendo el aporte de su sector, Sella afirmó que ombudsman de la provincias que integran la cuenca y la Nación mantuvieron "muchísimas" reuniones y acciones al respecto. "Estas acciones se basan en la constatación de sistemas de producción no adecuados por parte de varias empresas y la necesidad de cambiarlas. Hubo un desarrollo por parte de las empresas que se insertaron en el Programa de Reconversión Industrial (PRI) durante el 2010, y este año se están suscribiendo otras empresas que tiene por finalidad lograr una producción sustentable reduciendo al máximo posible la contaminación", dijo.
Para Sella, la conciencia ambiental, ha motivado reclamos sociales "tendiendo en cuenta que la situación de la cuenca Salí-Dulce no es un tema menor y que el gobierno tucumano junto a la Secretaría de Medio Ambiente de la Nación suscribieran acuerdos para que las empresas inviertan en sus desarrollos productivos", agregó, palabras al viento, el defensor del Pueblo nacional.

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