Uno de los rastros fue detectado en el mate que Susana de Bárttole compartió con su presunto ejecutor. La prueba beneficia a Osvaldo Martínez. Un testigo dijo que no vio el auto del karateca. El fiscal apunta al círculo íntimo y el juez defiende la preventiva.
Uno de los rastros detectados estaba en un mate que, el presunto asesino, habría compartido con Susana de Bárttole, minutos antes de ejecutar la masacre.
“Los rastros se encontraron tanto en el mate como en la bombilla”, explicó una fuente judicial.
“Este nuevo hallazgo viene a explicar porque no había cerraduras forzadas. El asesino conocía a las víctimas, es del círculo íntimo, de amigos o conocidos, y estuvo tomando mates con ellas”, dijo otro de los investigadores consultados por este diario digital.
Estos nuevos resultados despegan aún más a Martínez del caso, ya que “en los cincuenta efectos que se analizaron no se descubrieron muestras de él”, explicaron fuentes policiales a Diagonales.com.
Con los resultados recién salidos del laboratorio los investigadores concluyeron que el asesino conocía a las dueñas del departamento y creen que está ligado a Susana de Bárttole.
También declaró un vecino de las víctimas. Enrique Héctor Ravassi vive en el complejo de 28 entre 41 y 42 donde se ejecutó la masacre. En sede judicial dijo que la noche del crimen no vio el auto de Martínez estacionado en la puerta, tal como había sostenido el remisero Marcelo Tagliaferro.
Además aportó un dato nuevo al detallar que le llamaba la atención que en el PH trágico se veía a menudo correspondencia de reclamos por deudas con sobres membretados de diversos estudios jurídicos, y no pudo explicar si esos bufetes de letrados son de La Plata u otra ciudad.
Osvaldo Martínez, es cinturón negro de karate y estudiante de ingeniería. Dejó la cárcel el miércoles, tras el fallo de la Sala III de la Cámara Penal de La Plata que, por mayoría, dictó la libertad por falta de mérito.
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