Sería conocida de una de las víctimas. Ya no está en los lugares que frecuentaba. Un prostíbulo ubicado en el mismo barrio donde se perpetró la masacre, en la mira. Esperan exámenes de HIV. Además, siguen una pista religiosa.
Ambas pistas están ligadas al círculo íntimo de las mujeres asesinadas, más precisamente a una de ellas: Susana de Barttole. Según pudo saber Diagonales.com de diversas fuentes judiciales, la mujer conocía a la trans buscada ahora por la policía, quien se habría ganado tal apodo por frecuentar un prostíbulo llamado “La Sirenita”, ubicado a algunas cuadras de donde se perpetró la masacre.
En las últimas horas, una lista de sitios en los que “paraba” la trans buscada fue visitada por agentes judiciales, pero en ninguno de esos lugares lograron hallarla. Su paradero es hasta el momento una incógnita.
La persona en cuestión habría sido habitué del departamento donde fueron hallados masacrados los cuerpos de Bárbara Santos, su hija Micaela Galle, su amiga Marisol Pereyra y su madre, de Barttole. Eso está apuntado en la libreta de los investigadores a expensas de algunos testigos cuyas identidades se mantienen en reserva.
El fiscal Álvaro Garganta necesita más información y sabe dónde hallarla. Justamente, en el círculo íntimo de las víctimas que –sospecha– permanece bajo un pacto de silencio. “Alguien está mintiendo u ocultando algo. Hay una situación que generó el hecho que está siendo ocultada”, dijo Garganta a quien quisiera escucharlo tras la liberación de Osvaldo Martínez, novio de Bárbara y único sospechoso que permaneciera detenido durante días. “Los testigos se cierran, no hablan, ocultan”, insistió.
La Justicia busca al dueño del ADN hallado en la escena del crimen. En el palo de amasar y la cuchilla (los objetos con los cuales habrían sido ultimadas las mujeres) y en otros 50 elementos, entre los que se cuentan al menos siete colillas de cigarrillos y la bombilla del mate. La conclusión es sencilla: el asesino fumó y tomó mates en esa casa antes de matar a las mujeres.
SANGRE. De la operación de autopsia al cuerpo de Bárbara surge que ésta se trabó en una lucha brutal con su asesino. Debajo de sus uñas se hallaron restos de piel y sangre y todo hace pensar que son del homicida.
Esa sangre hallada debajo de las uñas fue mandada a analizar para determinar si está contaminada con HIV. Una fuente policial manifestó anoche a este medio que un primer resultado habría dado positivo, aunque fuentes judiciales no lo confirmaron. Tampoco lo negaron. Una investigadora del caso afirmó, no obstante, que se mandó a hacer un segundo análisis.
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