La negociación entre Castro, la Iglesia y el gobierno español logró un hecho inédito. Es el grupo de disidentes que estaba en prisión desde la Primavera Negra de 2003. Nueva era.
Cuba pasó a la acción y comenzó el proceso de liberación de los presos políticos que esta semana anunció el actual presidente de la isla, Raúl Castro, junto a la Iglesia Católica y el canciller español, Miguel Angel Moratinos, para cerrar un capítulo oscuro de su historia: la represión de la Primavera Negra de 2003, que terminó con 75 disidentes en la cárcel. Ayer, las autoridades eclesiásticas anunciaron que un total de 17 de los 52 presos que permanecen encarcelados desde entonces viajarán a España a donde arribarán en el transcurso de mañana.
La suma de nuevos presos políticos al grupo original de cinco que planeaban viajar hacia Madrid las dio a conocer el Arzobispado de La Habana ayer en dos comunicados por la mañana, con tres horas de diferencia. Tan sólo 48 horas antes, y un día después de conocerse la decisión del gobierno de liberar gradualmente a los 52 detenidos, el más famoso de los disidentes cubanos hoy en la isla, Guillermo Fariñas, anunció que deponía la huelga de hambre de más de tres meses que lo colocó al borde de la muerte por este propósito.
Ayer, con los primeros traslados de los detenidos, el gobierno de Cuba dio comienzo formal al proceso. El opositor José Luis García Paneque, uno de los elegidos para viajar, alcanzó a llamar por teléfono a su familia para decirle que era llevado de la prisión de Las Tunas a un sitio sin identificar en La Habana, en tanto que las esposas de Pablo Pacheco y Luis Milán recibieron llamadas de otros presos que les notificaron de la partida de sus maridos. “El mismo llamó, ya fuera de prisión, y las autoridades pasaron en una guagua (colectivo) para llevarse a la familia que se va con él para España. Estoy contento, pero a la vez triste porque se van”, dijo vía telefónica, desde Las Tunas, Raúl Smith, primo de García Paneque, quien viajará con sus padres, una hermana, su cuñado y el hijo de éstos.
Los 52 opositores son los que quedan presos de los 75 condenados en 2003 a penas de seis a 28 años, y su liberación, la mayor en una década, será fruto del inédito diálogo instalado por el presidente Raúl Castro y el cardenal Jaime Ortega el 19 de mayo, que dejó como primer resultado la liberación de un preso muy enfermo, Ariel Siegler. El Arzobispado explicó que identificará a los presos que viajarán a medida que reciba el listado con sus nombres, pero que la confirmación de excarcelación o emigración corresponde a otras autoridades.
“Es propio de este sistema, que lo que le gusta es tener a las personas en la zozobra, en esa agonía. Pero tenemos que conformarnos porque ellos son los que mandan”, declaró la líder de las Damas de Blanco, Laura Pollán. Además de Milán, García Paneque y Pacheco, emigrarán a España Antonio Villarreal, Léster González, Ricardo González, Normando Hernández, Omar Ruíz, Julio César Gálvez, Mijail Bárzaga, Arturo Pérez, Jorge Luis González, Manuel Ubals, Alfredo Pulido, Blas Reyes, Ricardo Enrique Silva y José Izquierdo.
El cardenal que encabezó el diálogo con el gobierno explicó que la emigración es “una propuesta” y no un “destierro” como señala un sector de la oposición. Y Elizardo Sánchez, presidente de una ilegal comisión de derechos humanos, reconoció que algunos presos enfermos desean viajar a España para tratamiento médico pero luego volver a la isla, aunque subrayó que hay una veintena de ellos que no pretenden abandonar su hogar. “Lo que más nos preocupa a las Damas de Blanco es que llamaron a otros presos y dijeron que no emigrarán. ¿Qué pasará entonces con ellos?”, añadió Pollán.
Según Moratinos, Raúl Castro garantizó que los excarcelados podrán volver con un permiso especial y no perderán sus propiedades en Cuba, medida que se aplica a quienes dejan el país.
Y desde la Santa Sede celebraron el éxito de las gestiones de los representantes locales de la Iglesia junto al gobierno de la diplomacia española en Cuba.


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